martes, 18 de diciembre de 2007

18 de Diciembre 2007

Hace menos de 6 horas que salí de la quimio y ya estoy aquí dando guerra de nuevo. Estoy dispuesto a que no me arruinen los nadales ni esta ni ninguna enfermedad. Por suerte mi malestar fisico tan habitual hoy no me acompaña. me encuentro relativamente mal, dolorde barriga y pequeña impresión de aviso de vómito permanente al margen.
Estaba echándome la siesta bastante tranquilo hasta hace un rato y una llamada de teléfono me ha despertado. Normalmente el día de la quimio me lo paso dormido para no tener que sufrir y con lso ojos en rem los dolores son menos y el tiempo parece que pasa más rápido.
hablando de tiempo, hoy le he vuelto a dar la paliza a la doctora sobre si cabría la posibilidad de recortar alguna sesión este suplicio. Le h epreguntado que cuando me hará el siguiente TAC y me ha dicho que tras la sexta sesión (o sea tras la quimio 11 y 12) que vendría a ser a finales de enero. Lo bueno del tema es que me ha dicho que con lo bien que voy quizá haya posibilidad de recortar. No me emociono porque no sé si me lo ha dicho para que me calle ya de uan vez y darme la razón como los locos, pero al menos me ha dicho que lo estudiarían después del TAC.
Un pequeño apunte: estoy escuchando a Xhelazz y hay una rima que todo el mundo debería oir "cerveza o cubatas, beber alcohol no es malo, peor es el agua que si no la bebes te mata". Un filósofo, sin duda.
Y ahora retomando mi cruzada antihodgkin, simplemente añadir que hoy he vomitado a media sesión. Ya tengo localizado definitivamente la bolsa que me tiene gato. La antepenúltima. Y eso que me he tomado otra pastilla para dormir y de hecho me he quedado frito gran parte de la sesión, pero me he despertado con la penúltima y ahí me he espabilado bastante y una cosa lleva a la otra y... ya se sabe, trallada en el regazo. Bien protegido por unas sábanas que tienen allí que sirven para todo: igual te las ponen debajo del brazo para no manchar al pincharte o te las dan para que les potes encima. Multiusos a la máxima expresión. Luego algún alma caritativa me ha dado una bolsa, debía ser de gustos más clásicos porque de toda la vida las potadas controladas han sido en bolsas. Las incontroladas son las que tienen que ver con el alcohol y por tanto ahí es un sálvese quien pueda: árbol, metro taxi o cualquier lugar en el que te encuentres en bueno para marcar el territorio. El caso es que cuando me han dado la bolsa ya no tenía nada más que decir en forma y vómito y he pasado a las palabras. He dicho que me encontraba mejor, que le dieran caña a la última bolsa que tenía imperiosa necesidad de salir pitando de allí. Como así ha sido. A las 15:00 h salía por la puerta del Hospital del Mar un tambaleante perico el que confiar en vuestro idolo Messi para su equipo de la liga fantastica del mundodeportivo le ha hecho colocarse último en la clasificacion de la liguilla que hemos hecho en la uni. Pese a todo, me guardo cualquier comentario subjetivo sobre ese pensador de melena que lleva el 19 a la espalda.

domingo, 16 de diciembre de 2007

16 de Diciembre 2007

He's back. Como Jordan en el 95. Y por HE se entiende que soy yo. O sea, que he vuelto. Después de estar perdido entre exámenes y quimioterápias varias ya estoy aquí de nuevo. Y sorprendentemente no me encuentro nada mal. Aunque pasado mañana vuelvo al potro de torturas, a ver como me sienta.
Son las 3 de la mañana y no tengo nada de sueño. Dentro de 6 horas tengo el último examen y por fin me liberaré de esta última semanita que no se la recomiendo a nadie, porque entre estudiar y examinarme no he pegado ojo. Las ojeras me llegan a los tobillos. Pero me parece que he salido bien parado. De momento creo que de los 5 examenes que he hecho, 4 aprobados seguro y el otro supongo que irá la cosa rozando el larguero. Espero que aunque sea de rebote entre a gol y apruebe. Lo dicho, mañana el último y que Dios reparta suerte.
Estas dos semanas desde la novena incursión en mis venas de mi amada quimioterapia han sido muy plácidas. Inesperada y afortunadamente buenas. No me ha dolido nada ni he vomitado y casi que ni me he acordado del hospital hasta hoy. Eso me ha permitido estudiar y creo que para encontrarme tal como me encuentro he salido bastante indemne. Con suerte hasta saco buenas notas. Como cambian los tiempos. Si mis profes de instituto levantaran la cabeza se iban a echar unas risas que no veas.
Como llevo tantos días sin escribir sé que algunos de vosotros ya pensabais que me habían amputado las manos y que estaba aprendiendo a escribir con los muñones y que por eso no me animaba a darle vidilla al blog, pero es que la vida del estudiante es lo que tiene, que te falta tiempo para las obligaciones. Si es que me he vuelto un adolescente irresponsable. ¿O alguna vez dejé de serlo?
Tengo bastantes cosas de las que hablar y de vez en cuando se me iban ocurriendo cosas que explicar y me las iba guardando pero ahora tengo que reconocer que se me han olvidado la mayoría. Supongo que lo más importante es comunicar al mundo que sigo bien fisicamente, el apartado mental es mejor no mencionarlo, y que ahora me vienen unos días de vacaciones para descansar tranquilamente y relajarme. He estado echando cuentas con el calendario en la mano y me he llevado la bonita sorpresa de que ya me quedan menos de 3 meses para fulminar a H. Y es que ese entrañable amiguito que me eché a princpios del 2007 tiene fecha de caducidad. El 13 de marzo todos juntos le diremos Bye Bye cabronazo. Ese es el día de mi última sesión, así que como podeis comprobar los que seais hábiles en matemáticas o los que tengais una calculadora a mano (al resto ya os lo digo yo) me quedan 3 meses menos 3 días. Ahora si que empieza la cuenta atrás. Aunque estoy pensando que mejor empezaré la cuenta atrás cuando cambiemos de año.
También había pensado decirle a la doctora que me encargue otro TAC para ver como va el asunto. Yo todavía sigo con mis esperanzas de que la cosa haya sido fulminante con mi rival y que aún me sonría la vida y me quiten alguna sesión. Tampoco pido mucho. Con una sesión menos me conformaría. Aunque en ese caso ya me descuadrarían las cuentas y no acabaría el 13 de marzo. Tampoco me importaría mucho tener que volver a contar los días. Desde luego ojalá tenga que volver a contar los días, porque eso significaría que me han quitado alguno y que no tendré que esperar hasta marzo para sentirme libre. Ese es mi objetivo: sentirme libre otra vez. Y sano. El 13 de marzo.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

28 de Noviembre 2007

Tengo ansia porque pasen los siguientes cuatro meses. Y en parte me da lo mismo cómo pasen, lo que quiero es que pasen sea como sea y olvidarme de todo. No digo que me dé igual estar bien que estar mal, pero sí que reconozco que lo único que quiero es que los siguientes cuatro meses se aceleren al máximo y como si tuviera un propulsor de minutos le diera caña para que las manecillas volaran hacia adelante.
Digo todo esto porque me empiezo a temer que el segundo cuatrimestre será peor que el primero. Sé que no tiene por qué, pero con mi pesimismo habitual creo que lo más probable es que la cosa empeore. Además el último mes ha sido bastante lamentable en cuanto a mi estado físico. Supongo que la cosa no ira a mejor. Aunque sería lo suyo. Lástima que sólo sean ilusiones.
Mucha gente de la que veo durante las sesiones de quimio no están demasiado mal. Incluso el otro día había una mujer que finalizaba su tratamiento y se echó a llorar de la emoción. Yo seguramente también lloraré como un niño el día que toda esta pesadilla se acabe. Porque se pasa realmente mal y hay muchos momentos en los que no ves el final. A mí me pasa un poco ahora mismo. Sé que son cuatro meses y que tal como han pasado pasarán los siguientes. Pero se hace cuesta arriba. Y las fuerzas empiezan a flaquear. Es duro. Pero habrá que aguantar.
Eso sí, cuando ya vea acercarse la linea de meta.... eso será otro asunto. Dudo mucho que cruce la cinta de llegada (está claro que llegaré el primero y que mi pecho romperá la cinta como vencedor) mis ojos estarán vidriosos como si me hubiera ventilado una caja de woll-dam, que aunque no sea yo un tio cervecero, la épica y la emoción de la llegada y el final del tunel, enternecen el corazón y el paladar de cualquiera. Hasta me tomaré una cervecita.
Sigo con el brazo muy dolorido. De hecho todavía me noto como si un ácido o algo me recorriera las venas y fuera raspandolas con una chincheta por dentro. Ya sé que es una descripción algo extraña, pero las sensaciones son las sensaciones y si me noto chinchetazos en las venas mi única opción es inflarme a pastillas a ver si se me pasa el dolor (cosa que no logro) o denunciarlo en este blog para que si alguien tiene alguna propuesta o solución al problema me la comunique en la mayor brevedad posible.

martes, 27 de noviembre de 2007

27 de Noviembre 2007

Tengo las venas hecas polvo. Si hace tiempo que me lo venía temiendo, ahora ya no hay ninguna duda posible. Las tengo en las últimas. No sé qué me deben meter por ellas, pero las tengo a punto de explotar. Me hierven por dentro. Y no es una metáfora. Noto como si llevaran ácido dentro y me raspan cada vez que me las toco.
Noto que el antebrazo derecho, desde la muñeca hasta el codo, me corre algo por dentro que me duele. Como se se hubiera agarrado a los músculos y me diera pellizcos. No es el mismo dolor que tuve en los brazos hace unas semanas. Ahora es otra sensación. Ni mejor ni peor, pero igual de dolorosa. Manda huevos. Sensaciones diferentes, igual dolor. Eso que no falte, a ver si lo voy a echar de menos.
Por lo demás ando concentrandome en la proxima sesión, pensando y casi rezando para que no me afecte demasiado. Faltan 10 días para que se cumplan cuatro meses desde que empecé en el mundillo apasionante de la quimioterapia. Ergo, me quedan otros cuatro. La matemática nunca engaña. A no ser que la panadera te quiera timar con el cambio. Siempre con el máximo respeto para el colectivo de panaderos. Sobre todo si es culé. Que la susceptibilidad es muy libre.
La verdad que para ser la semana en la que me debería encontrar bien, no estoy demasiado bien. Quizá es que la semana que no me pongo quimio ya me pienso por sistema que voy a estar corriendo maratones, y tampoco es eso. Como mucho los cien lisos cuando le robo el periodico al quiosquero y esprinto hasta casa. Si el vaquilla levantara la cabeza que orgulloso estaría. Lástima que conduzco con carnet. O carné, que si fuera madrileño me haría ilusión hablar así. Y diría Madrí. Qué apasionante es la economía del lenguaje.
Me temo que tengo demasiadas cosas en la cabeza y demasiados deberes y trabajos como para exprimirme la cabeza hoy y poner algo ingenioso aquí. Tampoco me apetece demasiado hablar sobre lo mal que tengo los brazos. Bueno, de hecho creo que ya lo he hecho y tampoco hay que alargar demasiado los temas porque si no el personal se me duerme y si pierdo lectores pierdo negocio. Que yo al fin y al cabo necesito panoja como todos. Aunque sea un pobre estudiante sin un euro.
Porque no olvidemos que yo soy un paupérrimo estudiante que no tiene donde caerse muerto, sin trabajo y sin saber tocar al menos el acordeón para asociarme con un rumano y montar un show en el metro. Seguro que sacábamos unas perrillas. Aunque siempre me quedará el noble arte de los trileros. Es curioso ver como los rumanos se han adueñado del negocio trilero. Creo que es denunciable por monopolio. Están haciendo tapón para que no salgan jovenes promesas nacinales que despunten en esa disciplina. Como se entere Carod que los jóvenes catalanes no pueden introducirse en el mundillo de los trileros porque los rumanos son unos abusones se van a enterar. Los manda a todos a Italia. Otra cosa es que los acepten allí.
Creo que es la primera vez que he hablado en el blog de algo político. Creo que debería continuar la tradición y seguir diciendo chorradas al margen de la política porque no creo que hagan tanta gracia. Bueno, si fuera Toni Soler igual si, pero lo mio es hablar de banalidades y acabar sólo y viejo en un banco de un parque dándoles de comer a las palomas y beniendo Don Simón en tetabrick. Los grandes placeres siempre se encuentran en cosas pequeñas.

sábado, 24 de noviembre de 2007

24 de Noviembre 2007

Me pongo a escribir estas lineas con fervor de escritor novel y se me plantean dos grandes temas sobre los que extenderme. Como no tengo muy claro cual de los dos es más importante para que la paz mundial se asiente y el cambio climático se tranquilice, he decidido que voy a exponerlos ambos. Dada su tremenda importancia y al encontrarme hoy más o menos decentemente, creo que el tema médico va a pasar a un segundo plano y en el texto del finde se debatirán otra clase de asuntos.
En primer lugar, debo confesar que desde el anterior texto donde se dió entrada a la figura del coloca-drogas-en-cubatas he estado meditando sobre él. Las averiguaciones que he realizado como periodista de investigación que me considero, van encaminadas a dar con un perfil de ese personaje para advertir a los miles de chavales, a nuestros propios hijos o vecinos en edad adolescente y/o adultescente, del peligro de semejante terrorista de las juergas. Es una persona que puede arruinarte la diversión en cualquier momento ya que sin tener que pagar un euro, te va a meter una o varias pastillas en tu copa (me encanta la expresión copa, tomar una copa, la última copa, en este garito con la entrada dan dos copas...) y te va a hacer entrar en un estado de extasis sin parangón. La finalidad del individuo se desconoce todavía. Se cree, según corrientes de estudio abiertas en USA, que la vestimenta sórdida del personaje: abrigo negro de paño que le llega hasta la rodilla, barba de varios días, gafas oscuras dentro del garito en cuestión, pantalones de pitillo y una braga para proteger el cuello, tiene mucho que ver con su actitud callada y altruista de promover la exaltación de los festivales en el más absoluto silencio. Lo que no se entiende es que llevando esa cantidad de ropa encima, al pollo no se le derritan las pirulas antes de volcarlas en cubatas ajenos. Desde luego que no me lo imaginaba así y supongo que por eso no he visto nunca ninguno en ninguna discoteca. Yo estaba pendiente de la gente con otras pintas y no he prestado atención a un notas con abrigo de paño hasta la rodilla que mete premios en cubatas. A partir de ahora me fijaré en esa descripción a ver si encuentro al benefactor.
Sé que este tema no tenía ni puta gracia y que además me ha ocupado bastante así que puede que muchos de vosotros no hayais llegado a esta altura del texto. Si es así, que sepais que os desheredo. Si todavía leeis, os quiero. Sois los mejores amigos que me he tirado a la cara. Qué fácil es hacer que triunfe la amistad. Una simple lectura y el mundo iría mejor.
El segundo tema que me rondaba hoy por la mente son las acusaciones, infundadas por completo, de un creciente anticulerismo en este blog. Me han llegado quejas por varías vías y no tengo ni idea de cual es el motivo que ha hecho nacer esta corriente de opinión, o donde está el foco que ha promovido este bulo. Una supuesta orientación anticulé. ¿Mía? Supongo que se debe tratar de un malentendido o de una interpretación incorrecta de algún pasaje del autor que ha llevado al equívoco. Sé que me debo a mis fieles lectores, en su mayoría pertenecientes a la culerada, y a los que yo jamás osaría ofender. Yo siempre escribo mis lineas desde la más profunda imparcialidad y en ningún momento se me ha pasado por la mente cambiarle el nombre al blog y borrar Yo vs H para poner Yo contra el dr.culé. ¡Niego la mayor! Podéis estar tranquilos porque si alguna vez ha salido algo de las yemas de mis dedos despotricando contra el Més que un club (¿asociación cuenta como más que club?¿Quizá una comunidad de vecinos?) ha sido siempre desde el más estricto respeto que os tengo a todos. Además no soy violento, soy un anticulé inofensivo. No temáis por vuestra integridad física. Si viviera en Wisconsin quizá ya me habría ventilado a tiros con una Desert Eagle .50 (como la de Vinnie Jones en Snatch) a más de uno. Pero por suerte Charlton Heston no es un noi de la terra y aquí seguramente me ponen algunas trabas para adquirir un arma. Supongo que igual me tendría que graduar la vista para asegurar que donde pongo el ojo pongo la bala y casi que paso de complicarme la vida con los burocratas.
En resumidas cuentas, que nunca se me ha pasado por la cabeza emprender una cruzada para salvar vuestras contaminadas almas blaugranas. Yo sólo disparo dardos blanquiazules para que os cagueis en los pericos un rato (o en mi directamente) y así descargueis vuestra ira acumulada en lugar de mandar a vuestro jefe a la mierda y que este a su vez os mande a vosotros al paro. Venid a mi regazo, pecadores, porque todos somos hermanos y debemos convivir en paz y harmonía. Ademas como respeto a casi todos los culés, a partir de ahora moderaré los comentarios. ¡Me acabais de recortar 10 años de vida!

miércoles, 21 de noviembre de 2007

21 de Noviembre 2007

Después de la octava sesión, del octavo martes y del octavo día de sufrimiento, luego viene la calma. No siempre es así y de hecho no puedo decir que sean momentos de calma, pero teniendo en cuenta cómo de desarrollaron los hechos tras la sétpima ( la sétima que dijeron algunos tras el gol de Mijatovic) desde luego que esta vez si que puedo calificarlo todo como de relax.

Durante la sesión me vinieron ganas de vomitar y empiezo a pensar que de ahora en adelante la cosa va a andar con bastantes dificultades por lo que a vómitos se refiere. Ya les avisé a las enfermeras y me pusieron la medicina bastante más lenta que la última vez. Estuve casi cuatro horas enganchado a la máquina, pero prefiero perder un par de horas más y salir de allí hecho polvo pero por mi propio pie, que no rematadamente cascado. Todavía me quedan cuatro meses más así que no me va de dos horas.

Ahora me encuentro con dolor en el brazo, aunque ni la mitad que hace dos semanas, y tengo la cara hinchada. Estoy inflado como Diego Armando, aunque sin farlopa de por medio. A no ser que alguien me haya metido algo en la bebida. Aunque es una figura que siempre me ha costado darle credibilidad. Ese personaje que se dedica a ir por los garitos regalando drogas a chavales que simplemente se dedican a beber unos inocentes cubatas. ¿Quién es ese altruista? ¿Dónde se esconde ese benefactor de la fiesta? El caso es que a mí tranquilamente pudieron meterme algo en el vaso el sabado pasado en ese local de pjioteros treintañeros que es el Atlantic. Tengo que confesar que nucna había ido a ese garito y bueno para tomarse unos pelotazos con los colegas y hacer un poco el tonto cualquier sitio es válido. Mi amigo Moisés me dijo que hiciera referencia a la juerga del sábado en estas líneas, pero como el antro no merece ni dos palabras por mi parte (aunque tengo que reconocer que no me lo pasé mal y que lo firmo mil veces antes que mi amado A Saco, o ese sucedaneo de nombre que le llamais vosotros, para mi siempre será el A Saco. Si es que soy un romantico) prefiero decir que la mayor parte de los asistentes al cumpleaños de Maria Luisa pillaron una taja considerable y que disfrutaron de lo lindo de la amistad sin mesura.
Volviendo a la cuestión del coloca-drogas-en-cubatas, tengo que decir que yo nunca he tenido la sensación de que me metieran nada en el pelotazo. No creo que haya gente que se dedique sigilosamente a regalar material a jovenes chavales a los que intoxicar con veneno. Es un personaje duro de interpretar, pero alguien tiene que hacerlo. Por eso, por su dureza interpretativa y la carga de violencia mental que puede acarrear para cualquier tio altruista que se preste a realizar esa labor, me cuesta creer que haya gente capacitada para moverse en ese sordido mundo de los coloca-drogas-en-cubatas. Creo que algún día me extenderé más sobre esa actividad.
Lo que ahora me trae loco son mis venas marcadas en el brazo. Empiezo a pensar que no me meten medicina y que me meten algún tipo de líquido que una vez dentro se ilumina y me hace que las venas se me vean a kilómetros de distancia. Creo que si me pusieran en la costa y moviera los antebrazos tranquilamente podría hacer las veces de faro. El faro Moreno. Incluso podría ser una atracción turistica. La nueva atracción de Barcelona. Por si la Sagrada Familia se cae más que nada. Con tanto tunel cualquiera sabe. Desde luego sería una gran pérdida. Lo único que quizá supusiera mi explosión definitiva como atracción turistica. Mi salto a la fama.
Es de los mejores días después que he tenido. No me puedo quejar en absoluto. Hoy he comido como un desesperado todo lo que se me ha pasado por la mente y no he tenido apenas ganas de vomitar y muy poco dolor de barriga. Un lujo, vamos. Y espero que la cosa siga así. Si las cuentas cuadran ya sólo me quedan 8 fatídicos días más de visita al hospital. Ya llevo otros ocho. Estamso en la media parte. Queda la mitad del partido y espero estar a la altura y que ningún capullo me haga una entrada por detrás y me siente mal lo que queda de quimio. Me queda rezar y cuidarme por lo que pueda venir. Cuando todo acabe ya montaremos una super fiesta que hará temblar los cimientos de Ibiza y de lo que se nos ponga por delante. Ese día (lo de día es un decir porque durará todo el finde) no podrá faltar nadie y será recordada como la madre de todos los festivales. Será como el FICI pero en versión recuperación del enfermo Marcos. Ya estoy empezando a planearlo e intentaré juntar a todo dios que se me pase por la mente, a todos los que os preocupais por como me encuentro, a los que me llamais o seguis mi día a día por aquí, a mis compis, a mi gente de A3, a los del futbol, a los nuevos coleguillas de la uni e incluso le diría al sector tonto que abarrota la última fila, que no merecerían ni que les mirara a la cara porque son bastante tontos, pero ese día estaré tan feliz que creo que le daría un beso y le invitaría a un pelotazo incluso a Joan Laporta. O a Messi. Bueno a ese quizá mejor le regalaría un cerebro nuevo porque creo que el suyo no da mucho más de la tabla del 1. Eso sí el notas corre que se las pela con el balón en los pies. Como alguno de nosotros en el equipo. Puros velocistas.

viernes, 16 de noviembre de 2007

16 de Noviembre 2007

Estoy un poco asqueado de todo. Miro hacia delante y todavía veo una larga travesía de 4 meses y medio, en el mejor de los casos, y no sé muy bien cómo los voy a aguantar. No me estoy poniendo en plan mártir ni mucho menos. No me gusta ir de pobrecito ni de víctima, pero la realidad es que estoy muy cansado de toda la mierda que por desgracia me está tocando vivir.
A veces pienso que lo mejor es vivir el día a día sin prestar mucha atención a lo que queda por delante, pero es un verdadero infierno intentar obviar que todavía queda mucho. Sería una buena forma de aprovechar los días que estoy bien y tratar de sufrir lo menos posible en los que estoy mal. El resultado acaba siendo siempre el mismo. Me resigno y me quedo entre dos aguas, medio bien y medio mal. Eso cuando a H no le da por atacarme directo a la barriga o a los brazos. El muy cabrón como se ceba con las extremidades. Debe tener miedo de que le vaya a hacer un corte de mangas o similares. Tranquilo H, que como mucho me cagaré en tu puta madre antes de preguntarte si sigues las retransmisiones de hockey patines en el 33. Eso sí que es un castigo.
Mañana es sabado y me gustaría impartir unas lecciones particulares de cómo se juega a futbol a los afortunados que se acerquen a Brafa para ver a Barcirole. El problema es que aunque a principio de semana me encontraba como una rosa, tanto ajetreo intersemanal me ha hecho llegar al finde un poco en las últimas. No digo que me encuentre mal, pero sí que noto el cansancio de tanto ir y venir, de tanta clase, de tanto trabajo y dedicación. Cómo disfruto lamiéndome las heridas.
Supongo que me animaré y daré unos toquecillos al balón por lo menos unos minutos. De todas formas lo más probable es que perdamos con o sin mi participación, porque no creo que un enfermo vaya a sacarle las castañas del fuego a ningún equipo de futbol. También tengo ganas de probarme y ver cómo reacciona mi cuerpo al esfuerzo físico después de que la última vez me supusiera una semana de dolor en la mayoría de los músculos de mi cuerpo. La doctora me dijo que no tenía nada que ver con eso y que lo más probable es que una pequeña gripe me hubiera dejado semi-KO. Ya veremos cómo termino mañana.
La otra opción es que me limite a hacer de míster con mi nueva vileda en forma de campo de futbol, cortesía del gran Victor al que agradezco enormemente el detalle, y dar unas indicaciones a mis compañeros, que por otro lado ya están cada día más hartos de esas indicaciones. Imagino que si tienen ganas de que vuelva a jugar es para que deje de darles la paliza desde la banda y me limite a arrastrarme por el campo, como ya llevo años haciéndolo, y al igual que hizo Luís Enrique en su última temporada antes de jubilarse. Luis Enrique Martínez y Michael Jeffrey Jordan, dos grandes mitos de mi odio deportivo. No se admiten preguntas al respecto.

jueves, 15 de noviembre de 2007

15 de Noviembre 2007

Después de ver la poca receptividad que ha tenido lo de pedir comentarios en la anterior entrada a los miles de aficionados a este blog, sólo me queda agradecer a los 5 valientes que se han atrevido a dar la cara. Al resto lo único que puedo hacer es compadeceros porque la ira del Señor os alcanzará algún dia. Ezequiel, 25-17.
Esta semana está pasando con mucha actividad universitaria. Muchos trabajos y un par de visitas a la Tv3 que no me han dejado descansar demasiado. Y me planteo si tengo que cuidarme un poco o intentar vivir al máximo por si la vida no es tan larga como todos creemos. Nunca sabes cuando vas a llegar a la meta, así que hacer planes a 30 años vista es algo atrevido. O eso es lo que empiezo a pensar yo.
Es probable que esté condicionado por lo que me está tocando vivir, pero está claro que le puede pasar a cualquiera y el día menos pensado todo se acaba y los planes de futuro o lo que habías dejado para hacer mañana y que te iba a provocar eyaculaciones en forma de aspersor del gusto que te daría, ya no lo podrás hacer. Fuera lo que fuera. Es duro pero es así.
Yo me encuentro bien esta semana. Como la mayoría de semanas que no me medico. Voy haciendo más o menos como si mi vida fuera normal. Con más achaques que cuando estaba sano, pero al ritmo de cualquier otra persona. Lo malo viene la semana que me pinchan, pero de esa hablaré a partir del proximo martes. Ahora toca hablar de otras cosas.
He empezado a pensar si cuando todo esto acabe y H sea historia, tendría que llevar una vida reposada, cuidandome más por ser un ex enfermo o liberarme después del mal trago pasado y vivir la vida loca por si me vuelve a ocurrir un susto de esta índole. Es una decisión dura. La respuesta no la tiene nadie. O si la tengo yo, no tengo ni idea de cual es.
Lo más lógico sería encontrar un punto intermedio. Pero no ir hacia el extremo es bastante difícil, porque siempre tirarás más hacia un lado u otro. O me vuelvo un loco del cuidado del cuerpo y de su buen funcionamiento, o me doy a la bebida entre semana para terminar de destrozar mi riñon, higado e incluso el bazo. ¡El bazo! No te digo más.
Meterse a pensar en estos temas, que por otro lado son a largo plazo y ya hemos apuntado antes que no sirve de nada, es darle vueltas a un tema al que todavía queda bastante para tener que afrontar. Tanto como 4 meses y medio, en el mejor de los casos. El peor no quiero ni pensarlo. De hecho no se contempla. Si hubiera peor, entonces si que no me quedaría más remedio que interiorizar el sabor de la cerveza y hacer de tripas corazón para ventilarme una caja de quintos diaria. Qué bonito suena. Buscar la paz en la cebada. Casi bucólico.

lunes, 12 de noviembre de 2007

12 de Noviembre 2007

Me da en la nariz que la proxima sesión la voy a afrontar con un par de huevos y dispuesto a que me afecte lo mínimo posible. Sé que a estas alturas de semana, cuando todavía quedan 8 días para que tenga que someterme a los deseos de las jeringuillas, lo más fácil es hablar porque tengo una boca con su lengua y unas cuerdas vocales de campeonato. Otra cosa es que me tenga que tragar mis propias palabras a través de mis amigables cuerdas vocales porque me cague encima del miedo.
Esta semana voy a aprovechar que me encuentro a tope y voy a tener que hacer muchisimas cosas tanto de la universidad como en general. Por si luego la que viene no doy pie con bola y me tiro 3 o 4 días sin poder moverme. Y si luego resulta que me encuentro bien pues eso que me llevo. Nunca se sabe. Pero tengo buen presentimiento para el martes que viene. Lástima de que presentimientos no se viva. Bueno Aramís Fuste si, pero tampoco creo que se esté montando en el dolar con su 906.
Hoy he estado pensando que no tengo ni idea del numero exacto de gente que lee estas locuras que día a día escribo. Yo ando muy ligero de dedos y suelto demasiadas chorradas sin pensar. Tengo curiosidad por saber cual es mi publico fiel y poder cuantificar el impacto que tengo en la sociedad, pero como es bastante dificil (no por el numero sino por el hecho en si de contabilizarlos) pues creo que me quedaré con las ganas. Había pensado pedirle a todo el que lea esta entrada que deje un comentario, aunque simplemente sea numerándose o diciendo puta Bar$a (sé que ese recurso fácil ya empieza a cansar, pero hoy tampoco estoy para muchos trotes literarios ni esfuerzos de ingenio). Así que si os hace ilusión numeraros hareis feliz a un pobre enfermo que no encuentra diversión más allá de saberse leído. Qué lastimosa situación la del escritor sin lectores.
También he estado pensando hoy, a raiz de un comentario, que quizá cuando H me haya lamido las botas y agonice su último aliento pidiendo un minuto más de vida (como disfrutaré ese instante) este blog perderá su razón de ser y mi público entregado se quedará huérfano de lecturas en su aburrido trabajo. ¿Qué hará? ¿Mirar páginas guarras? No, esa moda fue en los 90, ahora quizá entren en webs sobre el cambio climático o se dediquen al noble arte del bullying con sus compañeros de curro. Quizá debiera empezar a barruntar la posibilidad de dar rienda suelta a un nuevo blog. Quizá abra un debate sobre si debo o no perforarme la tetilla izquierda y luego mi historia sea llevada a Bollywood. Lástima que los indios nunca sabrán raperar como yo. Por lo menos pillare la panoja por los derechos de autor. O no. Que hay mucho espabilao en el mundillo del celuloide cuando se tratan historias de perforaciones. Qué emotivo es el dolor. Sobre todo cuando no duele.

domingo, 11 de noviembre de 2007

11 de Noviembre 2007

Empiezo a recuperarme minimamente. El dolor de brazos parece que va diciendo bye bye poco a poco y la sensación de tragar saliva con sabor a bilis (tan habitual algunos findes de antaño) ya no está tan presente. Me alivia pensar que ahora tengo 9 días por delante en los que creo que no estaré mal del todo. Por lo menos una semanita de vida normal. Iré a clase. Haré todos los trabajo sque tengo que hacer para la uni. quizá pueda incluso jugar unos minutos con el equipo el sábado. El sueño de cualquier hijo de vecino: llevar una vida normal y aburrida. Con qué poco me conformo. Ni siquiera aspiro a hacer puenting.
Hoy estoy feliz porque he estado revisando los comentarios que algunos de los millones de aficionados que siguen con fervor mis andanzas han dejado en el blog. Creo que ya lo he comenbtado alguna vez, pero hoy voy a repetirlo. Aunque las palabras de ánimo al que las diga le suenen a tonterías (a mí por lo menos me lo parecían cuando era yo el que creía que debía darlas) en el cuerpo del que las recibe tienen mucha repercusión. Parece absurdo, pero a mí por lo menos me reconforta cuando veo que la gente que está cerca de mí, y otros que no lo están tanto, se preocupa y se implica con todo lo que me está pasando. Esas muestras de cercanía y de apoyo te alegran y te dan un soplo de aire en el tunel que tiene que atravesar todo al que se le apagan las luces momentaneamente por cualquier problemilla.
Digo esto porque me gusta ver vuestros comentarios. A todos los que veo normalmente ya os lo agradeceré en persona o en mi casa... hay cerveza para todos. A los que no suelo ver tan a menudo pero me consta que siguen las aventuras y desventuras de Marcos contra el Dr. H (007 power) deciros que también noto vuestro apoyo y que es importante saber que estais ahí y que tenemos que quedar para comer algún día o para que me expliqueis vuestras recientes crea-ciones.

viernes, 9 de noviembre de 2007

9 de Noviembre 2007

Sigo con los brazos inflados y doloridos al máximo. La carnicería ha cobrado más sentido que nunca en su más exacto sentido. Este trabalenguas viene a decir que realmente me han destrozado las venas. Supongo que eso es un daño colateral, pero no veas como duele. Incluso me han dado unas décimas de fiebre. Si es que ya no aguanto nada.
LLevo toda la semana bastante bajo de moral y de fuerzas. La moral se recupera intentando ser fuerte mentalmente y tirando para adelante, pero las fuerzas no sé cómo lograrlo. Ya he decidido colgar las botas durante un tiempo y reducir los esfuerzos físicos a los imprescindibles. Sí, los imprescindibles. Esos y poco más. La cosa no da más de sí.
Luego ya iré viendo el día a día, ya que por lo que vengo experimentando ninguna semana es igual a la anterior. No se puede establecer una pauta de comportamiento. H es impredecible. Además de un autentico cabronazo que me está jodiendo vivo, pero como no sé si esto lo leerán niños en estado de socialización, paso de decir palabrotas porque no quiero que luego sus progenitores pleiteen contra mí por haber influido decisivamente en su pésima educación. ¡Prohibidles ver partidos del Bar$a y ya vereis como los chavales crecen sanos! Yo aunque me cague en la puta de vez en cuando, no sentiré el peso de los remordimentos de conciencia. Vosotros sabréis que hacéis con el futuro de la humanidad. Su educación está en vuestras manos.
Una de las cosas por las que noto que no estoy a tope, es el hecho de estar casi sin ideas y sobre todo sin apenas ganas de escribir. Esa es una señal inequívoca de que algo huele mal en Dinamarca. Aunque esa expresión queda muy lejana para nuestro vocabulario. Prefiero decir que algo apesta. Más breve y mucho más directo. Y continuando con esta rectitud, iré directo al objetivo. No me encuentro fino. La sangría que me han hecho en las venas tiene todas las papeletas, pero de vez en cuando cobra algo de fuerza la posibilidad de que sea mi propia psique la que me está haciendo el avión. Debería conseguir estar más alegre y no venirme abajo, pero es tan difícil.... que no sé si hago una montaña de nada o que realmente tengo delante de mí el K-2. Igual me equivoco de montaña y la mía es el K-GA-2.
Más que cagado lo que estoy es agobiado y sobre todo cansado. Estoy otras muchas cosas, pero para esas hay más días. Hoy me centro en el tema del agobio. Basicamente porque está influyendo de forma decisiva en mi caída de ánimo. Es jodido ver que cada vez estás peor y que todo te empieza a afectar más. Y mentalmente también vas pensando que todo va a más. Y aunque realmente sea así, sé que no debería tener ese tipo de pensamientos. Ya me doy los consejos yo mismo antes de que todo el mundo me los de. ¡No debes pensar eso! Ojalá que pudiera dejar de pensar así y estar tan feliciano como hace un año. Puto 2007. Acábate de una vez y llévate a H.

jueves, 8 de noviembre de 2007

8 de Noviembre 2007

Y al séptimo día el señor vomitó. ¿O era descansó? Bueno, en mi caso como yo no soy un Dios, aunque sé que muchos de vosotros cuando me veis con la pelota en los pies lo creeis (Alberto no te enfades), pues no me tocó descansar cuando llegó el séptimo día. Me tocó vomitar. Por dos veces.
No fue como había imaginado, ya que pensaba que dejaría la firma del zorro sobre las racholas del hospital, pero la enfermera estuvo rápida y me facilitó una palangana muy util, sobre la que descargué con furia el bocata de salchichón que me acababa de meter entre pecho y espalda. Pero qué sensación màs mala. Si las dos últimas sesiones ya las había pasado bastante putas, la del martes pasado se llevó la palma.
Iba tan nervioso y casi con la seguridad de que la potada era una realidad más que una posibilidad, que cuando entré allí, antes de que me pincharan, me entró un yuyu y me subió un irrefrenable impulso desde lo más hondo del estómago, que me hizo salir por piernas en dirección al lavabo. Por suerte no había nadie dentro porque si no hubiera tenido que echar la puerta abajo. Aunque a la hora de la verdad todo fue una falsa alarma. Sólo fue la impresión y los nervios. Volví a mi sillón de tortura y presté mis brazos para que la medicina los hiciera añicos.
Lo siguiente no hace falta ni que lo explique. Después de la primera hora más o menos llevadera, entre sueños e incomodidades, llegó la penúltima bolsa de medicina. Allí todo tomó otra dimensión y mi primera expulsión vía oral fue un hecho. Me repuse como pude y cuando ya estaba a punto de terminar la última bolsa, volvió a suceder. Es que es criminal la última bolsa de medicina. La de color naranja. Esa simboliza pota en estado puro. Y así fue.
Prefiero no seguir recordando este amargo momento porque la bilis se mezcla en estos instantes con mi aliento y paso de rememorar malos tragos. Además, por lo visto no me pincharon bien y hoy sí que puedo decir que hicieron una carnicería con mis pobres bracitos. Tengo las venas de los dos brazos reventadas y apenas puedo doblarlos. Según la enfermera que tengo en casa esto se llama flemitis o algo así (hablo de memoria) y me ha provocado incluso algo de fiebre. Por eso supongo que estoy bastante atontaillo estos días. O por lo menos más de lo normal. Ni siquiera he ido a la universidad desde hace tres días. Con lo que eso supone para este periodista entusiasmado que se lo pasa en grande en la mayoría de clases. ¡Quién me iba a decir a mí hace quince años que iba a disfrutar en una clase!

lunes, 5 de noviembre de 2007

5 de Noviembre 2007

Y vuelta la burra al trigo. Mañana ya hay que volver a pensar en la perforación indiscriminada de venas. No me quiero poner pesimista porque en este preciso instante me encuentro bien, así que no me voy a arruinar las horas que me quedan, pero podría. Porque esto es para amargarle a cualquiera.
He decidido que mi vida no puede seguir al mismo ritmo que cuando estaba en perfectas condiciones, así que tras mucho meditarlo con mi almohada y mi guía espiritual (también conocida como Inma) las conclusiones son evidentes, hay que frenar un poco el ritmo. No puedo seguir como si nada, viviendo sin dormir mucho, sin descansar casi, saliendio por ahí de vez en cuando, con el desgaste de la universidad y sobre todo machacandome en el futbol. Si la última temporada ya me era difícil aguantar los partidos y afrontar el domingo sin que me dolieran musculos de esos que no sabes que tienes hasta que aparecen las agujetas. Ahora es evidente que plantearse la simple posibilidad de encontrarme mejor que cuando me encontraba bien sería incluso ofensivo para el entendimiento humano.
Creo que debo asumir que los siguientes 6 meses, que espero que sea el tiempo que me queda hasta salir de este atolladero, mi caminar por la vida va a variar sustancialmente y que mis prioridades tienen que ser otras. Aunque me duela deberé controlar mucho más qué hago y qué no hago, cuanto descanso y como me cuido. Mis prioridades son encontrarme bien fisicamente, sin dolor y sin lamentos. Estudiar como un demente que no ve nada más que un título de licenciado en periodismo en la meta. Y escribir como terapia para paliar el desasosiego por no poder hacer todas las cosas que me gustaría. Porque escribir es al fin y al cabo una de las cosas con las que más placer encuentro. Por supuesto todo esto es con las personas que quiero a mi lado, que son el mayor apoyo para que no me duelan las cosas, aunque me consta que a ellos les duele tanto como a mí no poder hacer nada para que deje de dolerme.
Sólo queda esperar que mañana la cosa vaya bien, que no me den ganas de vomitar y que luego lso días siguientes pasen tranquilillos. Yo hoy no me encuentro ni desanimado ni con el cuerpo en malas condiciones. No estoy como para correr la maratón, pero en peores nos hemos visto. O que se lo pregunten a más de uno a las 7 de la mañana de un domingo dando tumbos por Pueblo Nuevo con la mirada perdida.

miércoles, 31 de octubre de 2007

31 de Octubre 2007

Mis brazos siguen doliéndome y mi ánimo con respecto a todo lo que se refiere a H no mejora demasiado, pero al menos en otros ámbitos me he llevado una alegría que me ha subido la moral que no depende exclusivamente de mi estado físico. Es difícil separar qué depende y qué no depende de la enfermedad. Sobre todo siendo yo una persona a la que le cuesta separar las cosas, ya que creo que la vida está relacionada en todos los niveles. Pero hay ocasiones en las que lo separas todo. Y esta es una de ellas. No sé si es mejor o peor, pero intento separar para que no todo dependa de la enfermedad. Así al menos me permito el lujo de alegrarme cuando me dan alguna alegría y no estar siempre vendido a los dolores de barriga o a los más recientes de brazos.
Soy consciente de que me estoy sometiendo a un desgaste físico importante. La universidad me ocupa casi todo el día y cuando llego a casa tengo que hacer bastantes trabajos. No dejo nada para mañana. Tanto si se trata de leer libros como de escribir cualquier noticia o comentario. Y estoy orgulloso de ser un estudiante modelo como no lo había sido nunca. Me hace ilusión ser un empollón. Me seduce la figura del empollón. No como algo real, sinó como un personaje romántico que dedica su vida a zambullirse en los libros hasta generar odio entre los que lo rodean por no ser capaz de separar su vida de la de los estudios.
Yo por suerte encuentro felicidad en más cosas que en la universidad, aunque allí encuentro bastante pudiendo redactar y aprender como un loco. Pero entiendo que haya personajes que por las circunstancias que sean no encuentran más alicientes en sus vidas que convertirse en expertos en alguna materia. Esto entronca con otra figura que históricamente también me ha seducido desde siempre: la del experto. ¿Quién no ha soñado alguna vez que le llamen en un juicio para testificar como experto en cualquier materia? No contesteis todos a la vez, ya lo sé. Todos lo habeis deseado alguna vez. Lógico. Aunque os lo calleis por vergüenza. ¡Salid a las calles y convertiros en expertos!
Todo esto venía a que le dedico muchas horas a la universidad, y por consiguiente muchos esfuerzos, con lo que junto al hecho de que intento seguir viviendo igual que al principio, jugando a futbol, sin prestarle demasiado cuidado al cansancio, ha acabado por pasarme factura. Hoy soy un poco más consciente que ayer de que lo mal que me encuentro físicamente puede que sea porque no estoy dándome las atenciones que debería hasta que el cuerpo peta y me empieza a doler todo. Voy a tener que empezar a verme como un enfermo, por lo menos mientras dure el tratamiento, y todas las licencias que me había consentido se van a ir recortando. Espero notar las mejoras en poco tiempo. Y espero que no se merme mi buen humor.

martes, 30 de octubre de 2007

30 de Octubre 2007

Qué poco dura la alegría en casa del pobre. Después de las buenas noticias por la minidesaparición de nuestro amigo Hodgkin (desde este momento pasa a llamarse H, por motivos de economía tecleadora más que nada) tengo que comunicar a la afición que sigue con fervor estas líneas, que empiezo a encontrarme peor fisicamente. Desde el domingo tengo unos dolores tremendos en los brazos, que no sé si son causados por los efectos de la quimio o por el desgaste físico que tuve en el fútbol, que junto a una lógica bajada de fortaleza física (si es que algún día tuve de eso) se han aliado para hacerme pasar 3 días tremendos. Es un dolor interno, metido en los músculos, como si los tuviera engarrotados. Me cuesta estirarlos y me crujen incluso los huesos. Me cuesta dormir porque no logro coger la posición donde no me duela todo el tren superior. Empìezo a estar bastante cansado de todo esto.
Supongo que hasta ahora no había sido consciente del todo de que el tratamiento desgasta físicamente. Y desgasta mucho. Y yo estaba más feliz que el copón haciendo de todo, excepto los 3 o 4 días posteriores a la quimio. Parece que esa no va a ser la tónica a seguir a partir de ahora. Los dolores tenían que aparecer tarde o temprano. Ha sido a los tres meses. Lo que más me jode es tener que dejar el futbol. Quizá es pronto todavía para decidir si tengo que dejarlo o no. No lo sé. Lo único seguro es que desde el mismo momento que acabó el partido del sábado, tengo unos dolores muy fuertes. Y lo peor es que el domingo se agudizaron aún más. Supongo que aquí quedaría de muerte algo así como "la edad no perdona" o "no pesan los años pesan los quilos", pero no nos fustiguemos todavía por nuestra edad o nuestro peso, en estos momentos no me queda más sujeto al que echarle la culpa que a H. Hago coña pero no me hace ni puñetera gracia. Todo el mundo sabe lo que me gusta jugar en ese pobre equipo de perdedores amateurs que estamos hechos, pero igual tengo que empezar a pensar en jugar solo un ratito, o incluso en jugar semana sí semana no. Todavía no sé como plantearé el tema. Aún tengo la inocente esperanza de que no sean más que un poco de agujetas y no me vuelvan más. Lo malo es que yo sé que no son agujetas. De ilusión vive el hombre. O eso me dijeron.
Todo el tema este del bajón físico, y sobre todo la posible retirada de mis clases magistrales de futbol, me ha provocado un retorno a los pensamientos apocalípticos y pesimistas. Y una vuelta de la pregunta que martiriza a todo hijo de vecino al que se le cruza el hijo de H. ¿Por qué? ¿Por qué me ha tenido que pasar a mí? Ya sé que sobre esto ya escribí en su momento, al principio de la bonita historia que os relato todos los días que puedo, pero hoy y ayer es lo que me ronda por la cabeza. Bueno, también me ronda por la cabeza la frase "Qué puta mala suerte", pero sobre eso no hace falta teorizar mucho, porque está bastante claro. ¿No?
Y lo del por qué tampoco creo que haga falta matizar mucho. Así que no me voy a extender más, que me duele bastante el brazo como para estar tecleando como un pardillo. En fin, todo sea por esa multitud ávida de mis palabras que aclama cada una de mis frases escritas con demencia enferma (sólo hasta marzo) y que sigue mis peripecias como si fuera el Gran Hermano. No confundais mi grado familiar. Yo soy el gran primo. Por desgracia. Ya le podía haber tocado a otro.

sábado, 27 de octubre de 2007

27 de Octubre 2007

Cuando recibes buenas noticias todo parece que va mejor. Incluso crees que tienes más fuerzas o que tu estado de salud es el mejor del último lustro, cuando realmente tu peso ha aumentado una barbaridad y tu masa capilar va en un descenso vertiginoso. Pero te han dado unas noticias cojonudas y piensas que en ese momento eres el puto amo. Sin rival. Pura competición. Y tú mandas. Porque te han dado buenas noticias.
Yo no voy a decir que estoy que me salgo, basicamente porque hoy hemos jugado a futbol (segunda victoria consecutiva dedicada a los excepticos) y yo me he dedicado basicamente a aguantar la posición atrás sin moverme demasiado. La capacidad física no es para tirar cohetes. Pero eso sigue sin importar, porque tengo buenas noticias. Noticias excelentes. Los resultados del TAc que me hicieron la semana pasada han sido muy positivos y se nota una NOTABLE MILLORA. Eso quiere decir que de momento la cosa marcha bien. Las estoy pasando putas pero al menos da resultado. ¡La quimio funciona!
Cuando la doctora me dijo eso, a mí me faltó tiempo para preguntarle si dada esta mejoría, ella creía posible que se redujera en alguna sesión el tratamiento. El mismo tiempo que me faltó a mí para preguntárselo, le faltó a ella para negar la mayor. Había que intentarlo al menos. Igual a fuerza de ser pesado algún día suena la flauta. Pero las noticias siguen siendo buenísimas. Ya estoy a punto de cumplir 3 meses de tratamiento, o calvario, según se mire, y Hodgkin ya empieza a agachar las orejas. Eres carne de cañón, amigo Hodgkin. Siempre te llevaré en mi memoria cuando te haya derrotado, pero qué ganas tengo de intentar olvidarte de una puñetera vez. Espero que pueda seguir ganándole como hasta ahora.
Porque de momento esto sólo es el primer set. Que empezar ganando no quiere decir nada. No me voy a poner pesimista en este momento de alegría descontrolada, donde como decía al principio, las buenas noticias me hacen creer hasta que estoy más delgado. ¡Craso error! Sigo gordo como un lechón a punto de sacrificar para la merienda, pero hoy me siento bien.
La sexta sesión de quimio me jodió un par de días y luego arrastró otros dos un dolorcillo de barriga, pero no se comportó mal del todo. Tuvieron que parar la quimio porque me vinieron ganas de dejar mi firma en las racholas del hospital, pero con descansar unos minutillos y continuar el tratamiento un poco más lento, todo se solucionó.
¡Si es que las buenas noticias hacen milagros!

lunes, 22 de octubre de 2007

22 de Octubre 2007

A menos de 24 horas para volver a darme la quimio, es la vez que más tranquilo me encuentro el día de antes. Y ya era hora. No digo que esté tan relajado que me vaya a cagar encima por un exceso de relajación que acabe repercutiendo al esfinter, pero sin duda habría que cuestinarle a esta preciada parte de mi anatomía si alguna vez se había sentido tan cercano al carma como a día de hoy. Es extraordinario.
Si logro salvar la diarrea de mi ropa interior, podré ir al hospital mañana y ponerme a prueba. Porque esta vez tengo ganas de probarme y ver si yendo un poco más tranquilo que de costumbre, los resultados son mejores, iguales o peores. Sería la leche que fueran peores, por lo que esa opción está descartada. La lógica me dice que serán mejores o iguales. Espero que sean mejores y esta semana, la sexta en cuestión, sea el inicio de un periodo de control de esfínteres y por ende, de mi estado físico.
Si consigo controlar mis miedos y temores varios en forma detembleques previos a la quimio, seguro que me encontraré mejor. La última vez tuvieron que parar el tratamiento a medias porque los vómitos ya estaban practicamente saliendo por mi boca. Tuvieron que pincharme algo (me aseguraron que no era la antirábica ya que creían que por lo menos esa enfermedad no la tengo) y me dejaron descansar un poco. Reanudaron la quimio a menor velocidad y aquí paz y después gloria. Para casa que ya es hora.
Y es que nunca he hablado de la cantidad de horas que me paso en el hospital cada vez que voy. Es criminal. Sabes a la hora que llegas, pero no a la que te irás. Una vez que entras en el hospital, más te vale hacerte a la idea de que es Gran Hermano y sacarte el reloj, porque de lo contrario te desesperas, porque las horas pasan y pasan y allí nadie se apiada de ti, ni de tu alma. Las cosas de palacio van despacio, dicen. Y allí deben ser todos de la aristocrácia. Supongo.
No se si tendrán los resultados del TAC que me hice el otro día. Sería una buena noticia que los resultados mostraran una evolución positiva de la enfermedad. A ver si ha remitido un poco. Aunque yo me hago a la idea de que no. Por si acaso, más que nada. Aunque supongo que hasta el final del tratamiento no se notará su efecto. Tampoco estoy muy informado de si debe ir remitiendo poco a poco o si será al final que pegará el bajón definitivo. Mañana me informaré y ya transmitiré mis recien adquiridos conocimientos. Qué bonito es compartir mi sabiduría con vosotros. Sé que algún día me lo agradecerreis. Cuando seais mayores. Si puede ser vía transferencia bancaria mejor. O en carnes, en el caso de ellas. Me gusta mucho el entrecot. Muy hecho.

domingo, 21 de octubre de 2007

21 de Octubre 2007

Sólo me quedan dos días para que mi martirio me vuelva a hacer sufrir. No quiero pensar demasiado en ello. Pero pienso. Aunque las evidencias de que lo psíquico es casi tan importante como lo físico ya no admite discusión. Las arcadas que me produce el imaginarme enganchado a la máquina golpeando mis venas, es señal inequívoca de que cuando estoy bien, la cabecita es la que me hace estar no tan bien. Espero llegar a controlar mis pensamientos. Y espero que sea cuanto antes.
Puedes ser la persona con la mente más fuerte del mundo, pero te acabas viniendo abajo tarde o temprano y aunque puede que te recuperes y logres hacerte mas resistente a los bajones que te provoca todo lo que llegas a sufrir, el enfermo que pasa una quimio termina con la moral más frágil del universo. Ahora estoy jugando a universalizar mis experiencias, pero veo tan claro lo que me está sucediendo a mi, que no lograría entender que no le pasara al resto de gente. Porque yo no me consideraba una persona de moral frágil. Eso sí, como enfermo soy de personalidad muy débil. No me cabe la menor duda.
Me mentalizo de que es duro y de que voy a sufrir, pero siempre me termina superando y más ultimamente. Pero aunque lo he pasado mal otra vez después de la última quimio, en este justo momento, a dos dias de la siguiente visita al potro de tortura, no me siento mal de ánimos. No me refiero a los ánimos de estar con gente y pasar el día más o menos animado. Hablo de los ánimos con los que afrontas el tratamiento. Porque es muy diferente cómo estoy cuando estoy con mi novia o con los amigos, que cuando encaro la puerta del hospital para que me atraviesen las venas. El ánimo es muy distinto y me repercute incluso en el estado físico. Es sorprendente cómo la mente puede provocar las ganas de vomitar. Creo que el martes lograré controlarlo más. Al menos voy a intentarlo.

sábado, 13 de octubre de 2007

12 de Octubre 2007

El quinto día de sufrimiento ya empieza a quedar lejos. No puedo decir que esté plenamente recuperado, pero tampoco sería justo quejarse. Los dolores de barriga se pueden aguantar y me atrevería a decir que incluso controlar. Esta quinta sesión no ha tenido ni punto de comparación con la pasada. Por suerte. Si hubiera pasado una como la anterior, creo que mi fe se empezaría a debilitar y entonces sí que empezarían mis problemas. Y serían problemas serios.
Porque ahora ya no me queda otra que verlo todo como una cuenta atrás. Ya estoy metido hasta el cuello en esto y mi único objetivo es ir descontando días hasta llegar al final del tunel. Cuento por supuesto con que el tunel tiene un final feliz. Sería de tontos pensar lo contrario. Que ser perico no quiere decir irremediablemente ser tonto. ¿O si? El caso es que sé que me quedan 11 finales (la frase no es mía, es de un republicano afincado en Madrid, que por lo visto también los hay). Mi trato mental conmigo mismo es claro: tratar de que nada me afecte a mi vida diaria porque simplemente dejando pasar el tiempo, y las sesiones de quimio, llegará un punto en el que todo haya acabado. El ya mencionado final del tunel.
Allí veré la luz. Allí mi fe será más mía que nunca y estaré más orgulloso de ella que el día que vi que me habían admitido en la carrera de periodismo. Habré logrado completar esta puta gimcana (o como coño se escriba) llena de obstáculos que me ponían a prueba a mí como persona y a mi fortaleza mental. El cuerpo sufre, pero el alma y el corazón sufren con él en todo este mal trago. El dolor muchas veces es más mental que físico, aunque te acabe pareciendo que es físico. Me doy cuenta de que hay veces que tengo tan instalado en mi interior el dolor, que no deja de dolerme la barriga o de tener arcadas, cuando realmente mi cuerpo no está mal del todo. O cuando he estado peor y no las he tenido.
Cuando todo acabe estaré feliz. Es una chorrada esta frase, porque hasta el más tonto del mundo lo estaría, una vez superado algo así, pero tenía ganas de decirlo. Estaré feliz. Entre otras muchas cosas porque cuando las cosas vienen mal te das cuenta de toda la gente que está a tu lado y que te quiere y que te apoya. La verdad es que no haría ni falta que me lo dijeran, pero es muy agradecido por parte de alguien que lo pasa mal, el hecho de que tus amigos o familiares te cuiden o se preocupen por ti. Por eso estaré feliz. Porque he visto que pese a que me haya pasado todo esto, soy un tio afortunado por estar rodeado de amigos geniales y de una familia que casi todos envidiarían. Creo que me voy a poner sentimental y no va mucho con mi forma de escribir que se vuelvan lacrimosas mis frases, pero hoy es lo que me sale.
Supongo que debe venir por las ganas de que todo pase. Cuando no estas al 100% en tu vida, te fijas en cosas que normalmente te pasan desapercibidas. Que no les das tanta importancia, simplemente porque son algo ligado a lo cotidiano. No te detienes a pensar si es especial. Tan sólo es algo ligado a tu vida. A lo habitual. Pero sí que son especiales. Y merecen la pena que perdamos unos minutos de nuestra vida y las valoremos. La amistad de personas que merecen la pena es algo que suele pasar desapercibido. Debería ser un derecho constitucional, ya que mucha gente puede vivir toda su existencia sin conocer la suerte de tener amigos que valgan la pena, y eso es terrible.
Hoy aprovecho estas lineas que leerán millones de personas, y desde mi posición de privilegio generando una corriente de opinión, doy todo mi apoyo a la amistad y la promuevo. ¡Gentes de cualquier lugar, sed amigos! Y me quedo tan pancho.

viernes, 5 de octubre de 2007

5 de Octubre 2007

No quiero pensar en nada que tenga que ver con la enfermedad. Cuando la vida parece que me empieza a sonreir de oreja a oreja, tiene que venir el siempre inoportuno Hodgkin para hacer de las suyas. Ahora por lo menos ya ni siquiera me pongo malo de pensar en lo malo que me pondré el martes. Gran progreso el mío.
Me preocupa bastante la posibilidad de perder clases por culpa de la quimio. Perder algunas, si sólo son unas pocas, no me preocupa, pero como tengo el presentimiento, o el pesimismo si se prefiere, de que a partir de ahora la cosa va a ir a peor, me temo que no me perderé unicamente los martes, sinó que igual el miércoles también andaré algo afectado. No entra en mis planes suspender ni una asignatura. Ni siquiera sacar mala nota. Si me he metido en esto a los 30 es para ser el mejor y convertirme en lo que debería haberme convertido hace tiempo: en un periodista.
Me entretiene bastante pensar en el nivel del resto de mis compañeros. Veo bastante gente preparada, algunos cracks incluso, aunque si tengo que ser sincero, me pareció ver más nivel la semana pasada. A medida que los voy conociendo más, voy leyendo lo que escriben y como se comportan, su escasa seguridad en sí mismos y lo que ofrecen en clase, pienso que me dejé deslumbrar por el primer día. Desde luego que hay gente que parece que se sale, pero me temo que la gran mayoría son bastante niñatos y que su capacidad creativa por lo que respecta a la escritura todavía anda en fase de desarrollo.
No quiero decir con esto que yo sea mejor que ellos. Desde luego que veo gente en clase que lo borda, o por lo menos que tiene posibilidades de bordarlo, pero de momento creo que voy escribiendo cosas decentes en comparación con otros a los que les he leído articulos o he visto sus técnicas. Quizá me coma mis palabras la semana que viene o cuando nos entreguen las primeras prácticas corregidas. De hecho es probable, pero si no dijera todo esto que acabo de decir no sería yo. Que se compren una caligrafía si no saben escribir.
Hoy estoy bastante metido en los temas universitarios. Estoy casi todo el día pensando en lo que tengo que hacer, en los trabajos, en las clases, y noto como si mi vida hubiera vuelto a dar otro cambio brusco. Y ya van... los suficientes como para no aburrirse.
Y es que aburrirse en la universidad es difícil. Sobre todo cuando te topas con autenticos retrasados mentales como uno de los niños que van a mi clase. Culé de pies a cabeza. Persona que ha confesado durante la comida que su fin de semana iba a ser Bar$a. Cuanta tristeza. Y esta vez no por el hecho de que sea culé, esto es lo de menos, sinó por pensar que este muchacho (como diría el profesor Espada) va a invertir sus dos apreciados días de descanso en ir a ver el balonmano el sabado, el futbol sala el domingo por la mañana y el futbol grande por la tarde. Lamentable. Y repito que no es por el hecho de que sea blaugrana. Si yo fuera a ver al equipo perico de canicas el sabado, de risk en domingo y de petanca por la tarde, también consideraría mi existencia como una verdadera pérdida de tiempo.
Otro asunto es que este pobre infeliz, del que ni siquiera conozco el nombre, me ha puesto a parir nada más que he confesado mi pecado mortal blanquiazul. Me ha sabido mal tenerle que callar la boca, basicamente porque este tío no me conoce de nada y seguro que ahora ya me odia a muerte, pero es lo que tiene cuando juzgas a alguien simplemente por ser o no anticulé. Al menos no te he amenazado físicamente, algo es algo.
Esto me lleva a filosofar un poco sobre la gente que no tiene vida. O los que consagran su vida a lo que hacen otros. Desde luego este autentico desgraciado no puede considerarse dueño de su existencia, ya que él mismo no hace nada por ella. Es un mero espectador. Y la vida no es para observar a otros, es para actuar. La vida puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos, así que mejor no quedarse quieto dejando que todo pase. Yo quiero hacer cosas antes de que todo se acabe. No digo que todo se vaya a acabar, pero los sustos vienen cuando menos te lo esperas. Prefiero que me cojan con los deberes hechos y la conciencia tranquila pro haber aprovechado mi vida. Otros mejor que sigan observando.
Saludos al 95% de mis amigos, todos ellos culés. Mi odio al Bar$a siempre es desde el mayor de los respetos hacia vosotros. Al 5% restante solo me queda pediros que sigais rezando vuestras oraciones al santo Tamudo.

martes, 2 de octubre de 2007

2 de Octubre 2007

Un mes después de mi último contacto con las teclas del ordenador, las yemas de mis dedos vuelven a deslizarse para plasmar mis sensaciones y hacerlas públicas para que la afición las saboree. Como si yo fuera una Pantoja cualquiera que vive en el punto de mira de las habladurías y las miradas del prójimo, me satisfago aireando mi privacidad para las multitudes que piden más. Pero mi gratitud no tiene límites, así que yo os complazco, hermanos de sufrimiento, y os proporciono la información que sacie vuestras necesidades.
Además de un mes, ya ha pasado otra sesión de quimio, otros 4 o 5 días bastantes complicados por los dolores de barriga post-quimio, un inicio de universidad (y ya van 3) y por último el retorno de los nervios ante la idea de que dentro de nada ya me vuelve a tocar pasar por la mesa de torturas que es la maquinita que me introduce en las venas mis apreciados medicamentos. Solo de escribirlo ya se me hace la boca agua. ¿O es la bilis que me avisa de una posible expulsión vía oral?
Mi situación actual es óptima, pero con tintes de no durar demasiado. Y es una lástima. Siempre tenemos la sensación, por no decir la certeza, de que lo bueno acostumbra a no durar demasiado. La longevidad de lo bueno es siempre insuficiente. Debería hacerselo mirar, porque lo malo siempre acaba echando a la calle a lo bueno. Aunque nos pese a todos. Lo malo, los peores momentos, siempre dejan la sensación de haber durado más.
Otro asunto es que realmente lo malo sea exactamente más duradero que lo bueno. Podríamos diferenciar entre la sensación que deja y el tiempo real que ocupa. Ahí gana por goleada lo malo. La sensación de eterno es evidente que no es una de las características principales de lo bueno. Lo bueno es efímero, aunque realmente no lo sea, pero sí que deja sensación de ligero, de irse fácilmente. ¡Qué pena!
Todo esto viene a cuento de que aunque en este preciso instante, mientras escribo como un poseso a las tantas de la madrugada aporreando el teclado y pensando si el vecino del último piso logrará relacionar su insomnio con el ruido que emiten mis dedos contra las teclas, yo me encuentro en perfecto estado físico y anímico. No puedo dejar de pensar que la semana que viene, el martes para más señas (dichosos martes) mis venas se volverán a llenar de quién sabe qué medicamentos, yo volveré a sentirme mal, no tendré ganas nada más que de estar acostado, me dolerá la barriga y posiblemente no podré ir a clase y seguir disfrutando tanto como lo he hecho en la primera semana de universidad. Esta situación me entristece y convierte un buen momento como el actual, en algo con un tufillo a malo que tira para atrás. Pero no debería ser así. Porque ahora es un momento bueno: voy a clase, me divierto, me encuentro bien fisicamente, no me duele nada y sin embargo no logro disfrutar plenamente la situación. Mi cabeza no deja de pensar en que la semana que viene será mala. Que todo lo que ahora es bueno de color de rosa, el martes que viene se teñirá de negro y de dolor de barriga.
Volvemos al famoso consejo, tan fácil de dar com difícil de seguir: no pienses en ello. Imposible. La malo siempre está demasiado presente, o incluso presente hasta cuando no lo está. Ya sea por medio de la posibilidad de que aparezca en cualquier momento o por el miedo que genera su futura aparición. Debería quitarmelo de encima y disfrutar los buenos momentos, que los malos ya me joderán por sí mismos. Otra cosa es que lo logre.
La conclusión es que no es que lo bueno pase rápido y lo malo dure más. Es que siempre tenemos demasiado presente la posibilidad de que lo malo aparezca en cualquier momento para soplar y echar abajo la casita de los tres cerditos. El síndrome de que todos tenemos lo bueno en la casa de paja y que volará al primer soplido es lícito y real. Quizá deberíamos pensar que algún día lograremos tener lo bueno en la casa de ladrillos y que por mucho que sople lo malo, le será imposible echarla abajo. Ese día, por fin, lo bueno durará más que lo malo. Esperemos que llegue ese día pronto.
Un beso para la cada día menos pequeña María.

sábado, 1 de septiembre de 2007

1 de Septiembre 2007

Empezamos un mes más y para abrir boca me he levantado a las 16:00 h, no está mal. Hacía bastante tiempo que no me levantaba tan tarde. Básicamente debido a que mis épocas de trasnochador juerguista pasaron a mejor vida. De momento. Porque que nadie piense que me he despedido. Esto tan sólo es un hasta luego. Y el retorno será sonado.
Todos estos ánimos de retorno al mundo de las salidas nocturnas, se debe a que anoche volví a probar las mieles tan dulces de la nocturnidad y de la borrachera, aunque fuera en el cuerpo de otros, al menos pude ver el efecto del alcohol recorriendo el gaznate de mis amigos y sus posteriores efectos mágicos de risueñas sensaciones. El caso es que yo no bebo, aunque únicamente es una situación temporal, y se me pusieron los dientes largos. No por el hecho de pillar una borrachera, o por beberme un par de pelotazos tranquilamente apoyado en la barra como en mis mejores tiempos. Era por el mero hecho de saberme en perfecto estado y ver que todo es absolutamente normal. En estos momentos no lo es. Pero me lo pasé de muerte, de todas maneras. El FICE (Festival Internacional Cumpleaños Ivan) siempre suele ser divertido. Y así fue.
La situación vivida anoche, con todos mis amigos bañados en alcohol, y yo más sereno de lo que nunca nadie debería estar en un garito, sobre todo si hablamos del supuestamente próximo a su derrumbe Boveda, me hizo pensar. No pensar en el hecho de emborracharse o en qué demonios hacía yo allí, en ese terrible antro de perversión musical, sin poder ni dibujar una pequeña sonrisa ebria en mis labios. Sabía perfectamente lo que hacía, estar con la gente que quiero.
Lo que pensé fue en que nunca hay edad para nada. Me encanta la frase "A cada edad su juguete", pero no sé muy bien si realmente su aplicación es correcta a todos los ámbitos de la vida. Por ejemplo, nosotros anoche. La mayoría estamos abrazados a la treintena o próximos en un futuro no muy lejano. ¿Deberíamos sentar la cabeza y dedicarnos a escuchar música clásica y leer a los clásicos? Me parece que es más divertido salir de cachondeo a hacer un poco el tonto y así darle algo de sentido a tu vida. Nunca puedes decir que una persona tiene que hacer o comportarse de determinada forma simplemente mirando su DNI. Es demasiado arbitario. O inexacto. A cada edad el juguete que elija el interesado.
Y es que lo relacionado a la edad muchas veces tiene más de mental que de físico. Hay gente que a medida que pasan los años va adoptando posturas de adultos, o de supuestamente adultos, en lo que más que una fase de maduración es una fase de aburrimiento. Y no porque te lo pida el cuerpo. Se aplatanan y terminan hundiéndose en sus propias cenizas, porque les arde todo lo que progresivamente han dejado de hacer, sobre todo en lo relacionado a las juergas, y el tiempo no es recuperable. Hay que aprovechar cada instante, porque son irrepetibles. No vuelven.
Como este momento en el que escribo y pienso en los millones de personas que leeran esto y tomarán mis palabras como palabra de Dios. ¡Amigos, no me toméis en serio! ¡Feligreses, yo no soy vuestro abanderado! ¡Fieles de mi doctrina, vivid vuestra vida sin pensar demasiado en cumplir con lo que se espera de vosotros! Porque lo que podeis creer que se espera quizá no sea lo que realmente es. Y aunque lo fuera, no temáis hacer lo que vuestro corazón os dicte y más que nada, lo que os haga felices, porque de qué sirve hacer lo que supuestamente la sociedad quiere que hagamos, si esto no nos convierte en personas felices.
Pasando un poco a otras cosas, lo lógico sería hablar de mi enfermedad, pero hoy me encuentro tan bien físicamente, que ni me apetece comentar la jugada. Me encuentro a tope. Quizá no para jugar un partido de fútbol entero, pero como a los buenos no nos hace falta correr, es posible que lo pudiera hacer igual que siempre. Y supongo que seguiríamos perdiendo, como siempre.
La semana que no me toca sesión de quimio no tengo ningún problema. Ni me encuentro cansado, ni con sueño, ni la barriga revuelta. Incluso me permito el lujo de acostarme a las tantas. Aunque sea para ir a garitos de dudosa reputación musical. Y hoy no lo he acusado. Al contrario, me encuentro muy bien, y supongo que debe ser por haber podido estar anoche con mis amigos más de lo que vengo estando ultimanente y haber disfrutado. Qué importante es el estado de ánimo. Estos días son los que mejor he estado desde que me presentaron a Hodgkin. Entre la preparación del viaje y la juerga de anoche, no me puedo quejar. La semana que viene ya estaré rumbo a la tierra de Sonny Crockett y Ricardo Tubbs, y cuando vuelva a puntito de empezar mi tercer periplo universitario. Si es que el cuerpo no me peta antes. Si sobrevivo estará guay. Seguro.

miércoles, 29 de agosto de 2007

29 de Agosto 2007

No sé si lo había comentado ya, pero tanto ayer como hoy, he confirmado lo que ya venía sospechando hace algún tiempo. Tener la mente distraída es básico y cuantas más vueltas le des al coco, peor para uno mismo, porque ni vas a solucionar nada, ni vas a crear una situación interna propicia para estar lo más calmado posible.
Todo esto lo digo, porque llevo unos cuantos días preparando la escapada que mi novia y yo vamos a hacer a Miami, y ando a todas horas pensando en ello, buscando información por internet, cuadrando todos los flecos y con la cabeza siempre ocupada. Sincronizando los relojes, que dirían el cualquier película de Vietnam. Y sin duda están siendo los días que más tranquilo he pasado en mucho tiempo.
Pendiente de otros asuntos, sin la presión que el mismo afectado se autoimpone y que es la más perjudicial, porque mi conclusión es que por mucho que tu entorno a veces te haga parecer que te intenta hiperproteger y te hace sentir como en una burbuja donde la enfermedad es el 100% del tiempo y tus 24 horas del día, no hay nada tan nocivo como lo que el propio interesado se puede llegar a presionar con los simples pensamientos lógicos del enfermo. Y es que aunque sean lógicos e incluso pequeños pensamientos, si se repiten una y otra vez, como si estuvieras en un bucle y el eterno retorno fuera cierto, al final puede provocar un estado de ansiedad o malestar del que no sabes muy bien cómo salir y ni siquiera cómo has llegado a él. Y es que no somos conscientes de estar todo el día dale que te pego con la comida de cabeza que incesantemente uno mismo se pega. Pero lo hacemos. Y es malísimo. Eso, y la bandera azulgrana es lo que tengo clarísimo que hay que alejar de cualquier persona que pretenda vivir en paz con uno mismo. No lo digo yo, lo dice la Organización Mundial de la Salud, o eso creo. Aunque la Unicef no le haga mucho caso. ¡Anda que voy a volver a comprar postales allí!

martes, 28 de agosto de 2007

28 de Agosto 2007

La cuenta atrás de mi melena ya ha empezado. Como si esto fuera Cabo Cañaveral, estoy descontando para poder ver brillar mi calva majestuosa irremediablemente cuando el útimo pelo salga disparado hacia la estratosfera. No me doy más de una semana de pelo, porque la caida cada vez es mas vertiginosa. Ya no me salen una docena de ellos cada vez que me paso la mano por la testa. Ahora ya son algunas docenas más por viaje.

Me pica bastante la cabeza. Cuando empezó la caída no me picaba apenas, y los pocos picores que tenía los achacaba a los pelitos que se quedaban pululando y se me clavaban en mi sensible piel capilar. Pero no. Ahora estoy viendo que las leyendas sobre picores previos a la caída eran ciertas. Noto que me pica, me paso la mano por la zona en cuestión y como por arte de magia ya tengo menos habitantes en mi melena. No pasa nada, ahora empiezo a asimilarlo y mejor y a asumir realmente que me brillará en breve la bola de billar. O que las gorras no encontrarán compañía en los pelos.
Y es que el tema del pelo, que aparentemente no tiene la menor importancia, pero que a la hora de la verdad si que parece tenerla, por lo menos en el afectado, me ha llevado a pensar que estoy viviendo una experiencia que mucha gente no la llegarán a vivir en sus vidas. Ojala no me hubiera tocado vivirla, desde luego, y no se la recomiendo a nadie, eso es evidente, pero es algo único que estoy viviendo, unas sensaciones que sólo se pueden vivir cuando sufres en primera persona una enfermedad de este tipo, e incluso unas situaciones que de otra manera sólo me sonarían por terceros.
No digo con esto que me vaya a enriquecer como persona, pero sí que es innegable que me cambie o no todo esto, cuando llegue a la meta y logre dejar atrás a mi queridísimo Hodgkin en el último sprint allá por los meses de enero a marzo, el año 2007 estará grabado en mi interior como el año en el que me tocó vivir unos hechos que me trastocaron la existencia de una forma determinante. Espero que la alteración no vaya más allá del año 2007 y que cuando acabe el tratamiento todo vuelva a la normalidad y sólo sea un recuerdo tatuado en mi memoria y en mi alma. Una historia que contar, o una experiencia más. Ese es mi sueño y mi esperanza actual, superando incluso a la posibilidad de dedicarme algún día a escribir profesionalmente, que estaba hasta ahora en lo más alto del ranking de mis sueños. Hoy sólo pienso en curarme y que todo el mal trago con sabor a Hodgkin pase. Y por eso tengo fe. Porque sé que no es más que una mala racha, pero todo pasa, lo bueno y lo malo. Y la enfermedad también pasará.
El ranking de mis esperanzas y sueños, ni que decir tiene que volverá a modificarse cuando lo malo haya pasado, y de nuevo copará el primer puesto las distintas opciones de la profesionalidad de la escritura. Llámese publicar un libro, escribir en una revista o simplemente firmar autógrrafos en las Ramblas cobrando por ello, el hecho es vivir de mis palabras. Ser feliz con lo que haces. Aunque eso más que un sueño es un privilegio. Algún día, como la canción del Duo Kie, algún día.

domingo, 26 de agosto de 2007

26 de Agosto 2007

Ya se me ha empezado a caer el pelo. Bastante. Y no es una sensación agradable. Cada vez que me paso la palma de la mano por la cabeza, mis dedos salen acompañados por una docena de pelos. No falla. Por muchas veces que repita la acción y por mucho que me limpie la mano, otra vez vuelve la docena de pelos a mis manos. Y es duro. Aunque realmente el pelo sea la cosa más tonta y a la que menos importancia darle de todo este asunto entre mi amigo Hodgkin y yo, es algo que tienes ahí y que en cierto modo me incomoda y hasta me preocupa.
No me voy a enfrascar en este momento de mi vida en apreciaciones estéticas, pero cuestión de imagen al margen, es un hecho duro de asimilar. Como la mayoría de cosas, es fácil pensa que no tiene importacia y que tal como se caiga volvera a salir cuando todo haya acabado, pero está ahi y mientras tanto el que va a ir con la calva voy a ser yo. Otra cosa más para asimilar. Otra más que me pensaba que no tendría la menor importancia, pero que a la hora de la verdad sí que me hace darle vueltas al coco.
Por ejemplo, cuando esté en la universidad. Si estoy en clase con la gorra puesta, seguro que habrá algún profesor que tenga algo que decir. Es como si lo estuviera viendo ahora mismo. Me dirán algo y o explico toda la historia, o me quito la gorra y muestro mi futura calva impoluta. La otra opción es pasar del profesor y en lugar de mostrarle la testa, descubrirle mis nalgas en señal de protesta, porque al fin y al cabo a él que más le importa si yo quiero estar en clase con gorra o sin ella.
Respecto al tema de la calvicie pasajera, es bastante lamentable el hecho de tener la casa llena de pelos. Parezco un perrillo en fase de soltar lastre en forma de pelambrera, y pese a que me he vuelto a rapar la cabeza al 3, como en mis mejores tiempos, no deja de ser molesto ir dejando mi adn en formato pelo por cojines, sofá, suelo y un largo etc que no hace falta enumerar. Confío que si estás leyendo esto, tengas los suficientes recursos como para imaginar demás lugares de una casa donde es posible dejar pelos. Y si no, mala suerte. No me apetece continuar con temas de peluquería. Aunque ese vaya a ser un lugar que no creo que pise durante un tiempo. Razones no me faltarán.

jueves, 23 de agosto de 2007

23 de Agosto 2007

La segunda sesión de quimio ya es historia. Estuve dos horas y media enchufado a la máquina y solo de recordarlo ya se me viene una arcada a la garganta como cosa mala. Por suerte el día después no ha sido excesivamente traumático y como mucho me ha dado algún dolorcillo de barriga. Pero nada insuperable. Con más o menos cansancio, creo que ahora, dos días después, poco a poco voy recobrando el control de mi cuerpo.
Es sorprendente cómo te puede dejar medio KO todos los medicamentos que te meten el el organismo. Sobre todo se me queda el brazo completamente fuera de combate, como si estuviera hinchado y casi inservible durante un rato. Quizá exagero un poco, pero ya sabéis que soy muy dado a litaraturizar toda mi vida y decir que simplemente me molesta un poco después de toda la trilla, no queda muy sufrido. El caso es que me deja el antebrazo como si hubiera estado rompiendo baldosas con él. Bonito hobbye.
Ahora sigo todavía con una cierta sensación de tener el estómago lleno y de que a la mínima me noto cómo la garganta se me llena y me sube una sensación mala hacia arriba. Debe ser que el cuerpo aún no se ha recuperado al 100%, pero empiezo a ver que son dos días lo que me cuesta volver a cogerle el ritmo a la vida. No es mucho, desde luego, y más aún con el miedo que le tenía a todo. Dentro de lo malo no es tan jodido pasar un par de días poco activo, con sueño y algo revuelta la barriga. No me parece tan gran peaje. Si sigue así y no va a peor, no me quejaré. Al menos no se me ha caído el pelo.

lunes, 20 de agosto de 2007

20 de Agosto 2007

He recobrado algo de energía. Tengo la sensación de que en los dos últimos días me encuentro con algo más de ganas y menos miedo ante la temida segunda sesión de quimio. Tampoco es que esté como un loco, pero sí que es cierto que ando menos cagado y, no diría que confiado, pero sí con menos nervios y la barriga ligeramente estabilizada.

Ya veremos cómo me va mañana. Sólo de pensarlo ya se me revuelve todo, así que por lo que veo, la relativa tranquilidad en estas pasadas 48 horas, más bien es debida a que he conseguido quitármela de la cabeza en la medida de lo posible, más que al hecho de haberle perdido el miedo. Eso sí que no sucede. Le tengo muchísimo respeto a la quimio y a lo que me puede hacer pasar o sufrir.

Tampoco me quiero poner en plan pesimista ni catastrofista, pero no dejo de temerla. Espero que todo sea fruto de mi imaginación y que al final del cuento, los temores fueran infundados y todo quede en un simple estado de cague pasajero que ya pasó sin consecuencias. Sería un final feliz para mi historia. Recuperarme de lo mío y que durante el proceso no sufriera en exceso. ya veremos. Mañana te lo cuento. O mejor el miercoles o el jueves, que son los días que me dan miedo, ya que el martes cuando vuelva de perforarme las venas con la maquinita, estaré a salvo por toda la trilla que me habran metido y seré inmune, pero los siguientes días son los peligrosos. Qué Dios nos coja confesados. Y que nos bendiga, ya de paso, como dirían en USA.

Hoy soy breve en mis escritos, porque de hecho noto que ahora mismo, a escasas horas de que tenga que ir al hospital, simplemente estoy en algo transitorio, como si el día de hoy no tuviera importancia y sólo fuera un obstáculo que hay que superar para llegar a mañana. Las horas que estoy viviendo, este justo instante mientras escribo estas letras, no es más que algo que debo vivir para llegar a mañana, así que lo viviré lo más rápido que pueda (a una velocidad de 60 segundos por minuto) con la sensación de que son horas sin importancia. De relleno. Acompañantes hasta que llegue mañana.

Y es que hay muchos días en la vida donde tienes esa sensación. La de que son días sin importancia, donde no hay nada más que hacer que dejar que pasen sin pena ni gloria. Es desprestigiar el valor de esos días, pero decir loc ontrario sería mentir, y otorgarles una importancia que realmente no tienen, sería mentir como un bellaco. Y no estoy para mentir a estas alturas. Dejo las mentiras para los que prefieren jugar con la gente, o consigo mismo, y engañarlos, o engañarse, sin necesidad de remordimientos. Qué mala gente. Y qué mala uva. Pero yo prefiero no mentir, así que le digo claramente al día de hoy, que ha sido de relleno y que no pasará a la historia de días importantes, ni al apartado de mi memoria donde se recuerdan los días que requieren ser recordados. Algo así como un Hall of Fame de días. Pues hoy no entrará en el Hall of Fame. Lo siento por ti, 20 de agosto, pero no te voy a decir ya te llamaré, si no va a ser así.

domingo, 19 de agosto de 2007

19 de Agosto 2007

No puedo decir que mi vida no haya cambiado desde que me diagnosticaron la enfermedad. Tampoco es que sea un antes y un después muy diferenciado, pero además del hecho de variar todas mis rutinas y mi día a día, internamente, yo como persona y en cuanto a mis comportamientos no soy el mismo.
Una de las cosas que noto es que me emociono con cualquier cosa. Esto es posible que ya me sucediera anteriomente, me dirá más de uno, pero ahora sucede muchisimo más acentuado. Y se debe al hecho de necesitar tener algo en la cabeza dando vueltas, así que cuando encuentro algo apropiado para ocupar mis pensamientos durante un rato, lo exploto al máximo y me emociono bastante. Puede que llegue a ponerme pesado algunas veces, pero es mejor eso que no acabar más loco que una cabra de tanto pensar una y otra vez en lo mismo. En Hodgkin.
Hoy me ha llamado el jefe que tenía en la última empresa donde estuve. Ha sido una verdadera lástima perder ese trabajo. Me llevaba bien con él y no ganaba un mal sueldo. El horario estava bien y en general no tenía practicamente ninguna pega. No era mi futuro porque aunque era un buen puesto yo aspiro algún día a vivir de lo que escriba, eso es evidente, pero no hubiera estado mal aguatar un poco más para ganar unos billetes extras. Hubiera podido ir algo más desahogado. Pero ahora ya da igual, ahora mi futuro es seguir de baja 8 meses por lo menos y luego ya veré lo que hago. El caso es que me gusta que esa persona que sólo hace medio año que la conozco y a la que lo lógico hubiera sido que no volviera a ver nunca más después de acabar mi contrato allí, me haya llamado varias veces para ver como iba todo. Esas son las muestras de apoyo a las que me refería en días anteriores. Esas muestras de cariño te hacen sentir mejor, aunque no te hagan olvidar la enfermedad y los nervios por la quimioterapia de pasado mañana, pero alivian un poco las penurias de mi estado de ánimo.
Cuando decía que había cambiado, me refería a que ahora cuando cojo un tema, le doy muchisimas más vueltas que antes. Pero eso es porque me cuesta encontrar cosas que actualmente me llenen o por lo menos me hagan sentir que voy a hacerlas a gusto durante un rato, aunque sólo sea para ocupar mi tiempo. Es como el hecho de irnos de vacaciones unos días a principios de septiembre. Después de que nos dijeran que no podía ir a la playa en las horas de máxima chicharra, descartamos automáticamente sitios como República Dominicana y el resto de islas en general, donde sólo se puede uno estirar a tostarse. Como quiero salir de la rutina, y por rutina entiendo el ambiente con aroma a Hodgkin que me persigue como mi angel de la guarda pero en versión mosca cojonera, la he cogido con el tema de las vacaciones y hasta que no cierre algo ya para esas fechas creo que voy a volver loca a mi novia, porque estoy todo el día dándole la paliza con un sitio u otro. Y eso que ni siquiera sé si al final me encontraré bien para irnos a donde sea que vayamos, pero yo por si acaso ya estoy mareando la perdiz. Distrayéndome, que ya es algo.
Espero poder ir a cualquer sitio, salir a algun lugar que no haya estado ni de cerca y ver cosas nuevas que me hagan feliz. Creo que necesito una válvula de escape tanto como el aire que respiro. No estoy tan nervioso como hace un par de días, pese a que queda menos para la segunda sesión, pero no sé si es que voy asumiéndolo o que me irracionalizo a medida que me acerco a los 30, pero mi barriga está medio asentada. Pero sólo a medias, que todavía me va dando recaditos periódicos, para que no me olvide que los nervios están ahí. Quizá el pensar en las vacaciones y mantenerme ocupado, aunque sea en tonterías como esta, me permite relajarme un poquito. O por lo menos rebajar el nivel de presión que yo sólo me pongo. Gran problema el de la autopresión. Lastima que no haya manuales para regularla.

18 de Agosto 2007

Estoy nervioso. Mi malestar general y casi perenne es fruto de los nervios, no hay más. Estoy plenamente convencido de que si consiguiera quitarme todo lo que llevo dentro: mi intranquilidad, mi ansiedad, mi angustia, conseguiría que el dolor de estómago que ha puesto la tienda de campaña y ha creado un asentamiento eterno se fuese igual que vino. Bueno, igual que vino no, porque vino por causa del tratamiento y no será gracias a la quimio que se irá. No sé gracias a qué se irá, pero espero que se vaya. Algún día.
Si no fuera por ese remolino que tengo desde el pecho hasta los testículos y que no me permite un segundo de tranquilidad en todo el santo día, creo que estaría con posibilidades de intentar el doble tirabuzón hacia detrás. Me encontraría a la perfección. Lástima los malditos nervios. Al final tendré que comprar acciones de alguna empresa de papel higiénico. Si no me deshidrato antes de tanta cagalera.
Se acerca el temido segundo día de quimio y no consigo quitármelo de la cabeza. Trato de estar dándole vueltas a otros temas, pero es inevitable que vuelva como un boomerang una y otra vez. El siguiente paso sería asumir que no deje de pensar en ello y que pasara a no importarme tanto, pero ahí es donde falla la lógica. Puede que yo no sea nada lógico y de ahí el error, pero algo falla, porque a pesar de dar por descontado que mi pensamiento es casi monotemático, me sigue importando.
Es algo parecido a las conversaciones que mantiene la gente conmigo. Ya he tratado este tema en días anteriores, pero hoy me he dado cuenta de que a pesar de que me canse que me pregunten todos una y otra vez por cómo me encuentro o por mi estado de ánimo, me fastidia más que alguien no lo haga. Alguien a quien aprecio, evidentemente, porque es como si a él no le importara cómo me encuentre yo. Y quizá sea así y no a todos los que me importan a mí, yo les importe a ellos, pero como soy algo tonto, siempre pienso que los sentimientos son recíprocos. Hoy he confirmado que me importa que no me pregunten.
El caso es que el hecho de que alguna gente no me haya dicho qué tal me encuentro o se haya interesado por mí, aunque sepan por otras fuentes si estoy mejor o peor, a veces me mosquea. Me aburre soltar el mismo rollo una y otra vez: estoy bien y esto y lo otro, pero lo prefiero a saberme dejado de lado. O a pensar que no le importo a alguien que sí me importa a mí. ¡Qué manera de calentarme la cabeza tontamente! Definitivamente, tengo demasiado tiempo para pensar.
Suerte que casi todo el mundo está bastante encima mío y me hacen notar su apoyo y su cariño. Es muy importante ver que hay gente que te quiere, a pesar de que ya lo sepas de sobra y de que tu familia y amigos más cercanos sean gente cariñosa. Igualmente es necesario notar el calor y los ánimos de todos. Porque a pesar de estar siempre rodeado, o incluso multirodeado e hiperarropado, al final de todo, el que realmente tiene esto dentro y al que le meten caña por las venas es a mí. Yo soy el prota de este peliculón y aunque vea sufrir a los míos conmigo, soy yo el que está 24 horas con esto, con mi mente, con mi alma y sobre todo con mis desvaríos.
Gracias por quererme. Yo también os quiero.

jueves, 16 de agosto de 2007

16 de Agosto 2007

Tras la esperadísima primera sesión de quimioterapia estoy como si no me hubiera pasado nada. Podría irme ahora mismo a jugar un partidito de fútbol y sé que nadie notaría que estoy metido en un tratamiento de este tipo. A pesar de todos los miedos y temores que tenía ante las consecuencias y efectos que pudiera tener la quimio en mi organismo, hoy, 6 días después de la primera sesión, me encuentro en perfecto estado físico. Soy un campeón.
A primera vista, el que lea esto pensará que todo ha ido sobre ruedas, que me metieron todos esos medicamentos por vena y me quedé como si me hubieran hecho cosquillas, pero no es así. La realidad es que a pesar de no haber sufrido vómitos ni de encontrarme terriblemente mal, como le sucede a otros enfermos que reciben quimioterapia, estuve los siguientes tres días como si me hubiera pegado una juerga de dos días sin dormir y necesitara coger la cama con carácter de urgencia. Era una sensación de abatimiento físico, mezclada con sueño y una desgana mental que me impedía moverme del sofá sin que representara para mí un esfuerzo sobrehumano. Estuve desde el martes, que fue el día que me metieron todos los fármacos en el cuerpo, hasta el viernes por la noche, bajo los efectos de la mosca tse-tse. Mi actividad se regía por unas tremendas ganas de cerrar los ojos y dejar pasar el tiempo. Sin más.
También tuve un constante, aunque no demasiado acentuado, dolor de barriga. Posiblemente fueran nervios. Le había estado dando vueltas a la cabeza, y todavía sigo dándoselas, y había estado esperando ese momento con mucha ansiedad, así que cuando por fin llegó, era lógico que me encontrara nervioso. Quería ver cómo reaccionaba mi cuerpo. Cómo me sentaba la quimioterapia. Cómo iban a ser mis próximos 8 meses. Porque lo que me tiene tan ansioso no es más que el hecho de saber cómo me encontraré en mi día a día de los siguientes 8 meses. Si estaré hecho polvo o cómo una rosa, que sería el caso de hoy, por ejemplo. Si tendré pelo o seré la reencarnación de Derticia. Mítico Oscar Alberto Derticia. El caso es que tras la primera sesión, creo que no me encontré tan bien por estar excesivamente pendiente de eso mismo, de cómo me encontraba.
Es posible que cuando vayan pasando los días de tratamiento, las sesiones, mi cuerpo se vaya debilitando y mi organismo se haga más débil. Seguramente sucederá así, por lo que tengo que estar preparado, pero de momento el primer asalto me lo he apuntado yo, aunque con bastantes dificultades, ya que he estado muy temeroso y casi me dejo vencer. Cuando pienso en todo esto, me doy cuenta la mayoría de veces que pensaba que era más fuerte mentalmente, porque me desmoralizo con una facilidad pasmosa. Nunca lo hubiera dicho a priori. Creo que pienso demasiado en todo. Ser más desentendido sería más efectivo de cara a no tener tanta preocupación encima. No me afectarían tanto las cosas, porque a pesar de considerarme alguien con capacidad para soportar todo lo que me venga encima, lo paso bastante mal con cada revés que recibo. A una persona que pase de todo seguro que no le costará tanto superar cada nueva situación. O cada nueva mala noticia.
Ahora me encuentro relativamente bien. Físicamente estoy fresco como una lechuga, pero mentalmente no dejo de tener un cierto temor a la llegada del próximo martes. La segunda inyección de medicamentos me espera. Y no ando muy crecido de valentía ultimamente. Sólo depensarlo ya se me revuelve la barriga. Vaya tela con los nervios. A unos les da por la falta de aire cuando están nerviosos, pero a mi me llevan de culo , nunca mejor dicho, en dirección al wc. Suerte que compramos los paquetes familiares de 38+8 rollos de scotex. La pela es la pela.

viernes, 10 de agosto de 2007

10 de Agosto 2007

Confirmado. Los resultados de las pruebas ya han llegado y definitivamente: the winner is Hodgkin. Ahora ya está todo más claro. Ya sabemos qué tengo y qué tratamiento requiere. He empezado la quimio y me quedan por delante 8 meses hasta finalizar todas las sesiones. Éstaba como loco por que llegara este día. Saber de una vez por todas qué me pasa, cuánto iba a durar el tratamiento y qué días son los que tendría que ir. Y por fin ha llegado. Y mi malestar general no ha cesado.
Si antes me encontraba angustiado, como si la incertidumbre no me dejara vivir plenamente tranquilo, y en cierto modo estuviera ansioso, ahora, después del primer día de quimio, me encuentro tan chafado, que ni siquiera estoy apreciando lo que creía que tanto iba a celebrar: el conocer de una vez por todas qué me pasa y cómo curarme. Ya lo sé y sigo igual. No es el mismo sentir, pero sigo sin estar bien del todo. Estoy chafado. Alicaído. Sin situarme todavía.
Quizá sea eso mismo lo que me pasa. No estoy situado con mi nueva realidad. Una realidad que no va a tener nada que ver con la que había sido los 29 años anteriores. Una realidad donde quizá se me caiga el pelo (según me dijo la enfermera con este tratamiento es casi seguro), donde posiblemente me encuentre más débil, que así es precisamente como me encuentro. Donde mi estómago no estará al 100% y los vómitos quizá vuelvan a mí como en las borracheras adolescentes. Pero aunque todo esto son advertencias que me hicieron sobre posibles daños colaterales de la quimio, la única certeza es que de momento lo que siento es un profundo cansancio casi cercano al sueño de marmota. Podría recluirme en una cama y estar todo el santo día dormido. ¿Es esto una depresión? Desde luego que espero que no lo sea. Basicamente porque yo no soy creyente en este tipo de transtornos y me rompería bastante los esquemas ser yo un deprimido. De todas formas, creo que en anteriores días ya había tratado el tema de una posible depresión. No se puede desestimar por completo, pero en estos momentos mi teoría andaría mas unida a la opción de un efecto secundario de abatimiento general, que de otra cosa.
El caso es que ya estoy metido de pleno en la recuperación. Todo está en marcha, tal como andaba deseando desde hacía meses, y ya sólo queda ir marcando los días en el calendario. Ir descontando como un preso su condena, hasta poder gozar de la libertad que proporciona la salud. Qué necesaria es la salud. Puedes tenerlo todo, pero si no estás bien para disfrutarlo no sirve para nada. Resulta una obviedad, pero cuando se dice sin haberlo observado de cerca, cuando se dice sin pensarlo, de carrerilla, pierde veracidad. No logras captar la magnitud de la salud y lo necesario de ella, hasta que la pierdes. Y es entonces cuando la valoras. Y aprecias su cuidado y condenas su maltrato. ¿Cuánto maltratamos nuestros cuerpos sin caer en el hecho tan real como la vida misma, de que cada pedacito de salud que perdemos es un día menos de vida que disfrutaremos? Cuando cada uno de nosotros se va dando cuenta, acostumbra a ser demasiado tarde.
Noto que mis palabras son algo pesimistas, pero es que mi situación no es la más apropiada para estar dando botes de alegría. Desde el primer momento pensé que me lo tomaría con mucho ánimo, pero me doy cuenta de que no es así. No sé si la quimio me ha dejado más chafado de lo que pensaba, o que el hecho de no poder hacer muchas de las cosas habituales en verano (y en invierno) como son salir por ahí a tomar algo o a echarnos unas risas con los amigos, ir a la playa, comer todo lo que me apetezca o incluso salir a la calle en horas de mucho sol, me está empezando a pasar factura en la cabeza, pero me noto tan atontado, que no es normal. Ni aún teniendo en cuenta la situación lo veo normal. O puede que sí. También hay que tener en cuenta que es el primer día y que andaba muy nervioso por ver cómo me afectaría la quimioterapia.
Físicamente estoy viendo que no me afecta tanto como pensaba. Más que nada ha sido a nivel anímico y algo de cansancio y pérdida de apetito, pero no es nada insuperable. De momento. Hay que ver cómo es la evolución. Lo único que tengo claro es que necesito tranquilidad e ir asimilando todo lo que creía que ya había asimilado. Ese es el mayor problema, que pensaba que mentalmente estaba mejor situado y me doy cuenta que me ha dado un bajón de moral terrible tras la primera quimio. Espero no atontarme aún más, poder variar el rumbo y subirme un poco yo sólo la moral. Aunque no creo que vaya a ser fácil, porque me siento pequeño.
Aunque estoy seguro de que esto va a ir bien. En estos momento ni yo mismo lo diría, porque no tengo ganas nada más que de tumbarme en el sofá a no hacer más que dejar pasar las horas, pero pensándolo bien, quizá estas líneas me hagan espabilarme ellas solas y el haber vuelto a escribir despues de tantos días me haga volver a tener una rutina y me empiece a espabilar. Porque lo necesito.