miércoles, 21 de noviembre de 2007

21 de Noviembre 2007

Después de la octava sesión, del octavo martes y del octavo día de sufrimiento, luego viene la calma. No siempre es así y de hecho no puedo decir que sean momentos de calma, pero teniendo en cuenta cómo de desarrollaron los hechos tras la sétpima ( la sétima que dijeron algunos tras el gol de Mijatovic) desde luego que esta vez si que puedo calificarlo todo como de relax.

Durante la sesión me vinieron ganas de vomitar y empiezo a pensar que de ahora en adelante la cosa va a andar con bastantes dificultades por lo que a vómitos se refiere. Ya les avisé a las enfermeras y me pusieron la medicina bastante más lenta que la última vez. Estuve casi cuatro horas enganchado a la máquina, pero prefiero perder un par de horas más y salir de allí hecho polvo pero por mi propio pie, que no rematadamente cascado. Todavía me quedan cuatro meses más así que no me va de dos horas.

Ahora me encuentro con dolor en el brazo, aunque ni la mitad que hace dos semanas, y tengo la cara hinchada. Estoy inflado como Diego Armando, aunque sin farlopa de por medio. A no ser que alguien me haya metido algo en la bebida. Aunque es una figura que siempre me ha costado darle credibilidad. Ese personaje que se dedica a ir por los garitos regalando drogas a chavales que simplemente se dedican a beber unos inocentes cubatas. ¿Quién es ese altruista? ¿Dónde se esconde ese benefactor de la fiesta? El caso es que a mí tranquilamente pudieron meterme algo en el vaso el sabado pasado en ese local de pjioteros treintañeros que es el Atlantic. Tengo que confesar que nucna había ido a ese garito y bueno para tomarse unos pelotazos con los colegas y hacer un poco el tonto cualquier sitio es válido. Mi amigo Moisés me dijo que hiciera referencia a la juerga del sábado en estas líneas, pero como el antro no merece ni dos palabras por mi parte (aunque tengo que reconocer que no me lo pasé mal y que lo firmo mil veces antes que mi amado A Saco, o ese sucedaneo de nombre que le llamais vosotros, para mi siempre será el A Saco. Si es que soy un romantico) prefiero decir que la mayor parte de los asistentes al cumpleaños de Maria Luisa pillaron una taja considerable y que disfrutaron de lo lindo de la amistad sin mesura.
Volviendo a la cuestión del coloca-drogas-en-cubatas, tengo que decir que yo nunca he tenido la sensación de que me metieran nada en el pelotazo. No creo que haya gente que se dedique sigilosamente a regalar material a jovenes chavales a los que intoxicar con veneno. Es un personaje duro de interpretar, pero alguien tiene que hacerlo. Por eso, por su dureza interpretativa y la carga de violencia mental que puede acarrear para cualquier tio altruista que se preste a realizar esa labor, me cuesta creer que haya gente capacitada para moverse en ese sordido mundo de los coloca-drogas-en-cubatas. Creo que algún día me extenderé más sobre esa actividad.
Lo que ahora me trae loco son mis venas marcadas en el brazo. Empiezo a pensar que no me meten medicina y que me meten algún tipo de líquido que una vez dentro se ilumina y me hace que las venas se me vean a kilómetros de distancia. Creo que si me pusieran en la costa y moviera los antebrazos tranquilamente podría hacer las veces de faro. El faro Moreno. Incluso podría ser una atracción turistica. La nueva atracción de Barcelona. Por si la Sagrada Familia se cae más que nada. Con tanto tunel cualquiera sabe. Desde luego sería una gran pérdida. Lo único que quizá supusiera mi explosión definitiva como atracción turistica. Mi salto a la fama.
Es de los mejores días después que he tenido. No me puedo quejar en absoluto. Hoy he comido como un desesperado todo lo que se me ha pasado por la mente y no he tenido apenas ganas de vomitar y muy poco dolor de barriga. Un lujo, vamos. Y espero que la cosa siga así. Si las cuentas cuadran ya sólo me quedan 8 fatídicos días más de visita al hospital. Ya llevo otros ocho. Estamso en la media parte. Queda la mitad del partido y espero estar a la altura y que ningún capullo me haga una entrada por detrás y me siente mal lo que queda de quimio. Me queda rezar y cuidarme por lo que pueda venir. Cuando todo acabe ya montaremos una super fiesta que hará temblar los cimientos de Ibiza y de lo que se nos ponga por delante. Ese día (lo de día es un decir porque durará todo el finde) no podrá faltar nadie y será recordada como la madre de todos los festivales. Será como el FICI pero en versión recuperación del enfermo Marcos. Ya estoy empezando a planearlo e intentaré juntar a todo dios que se me pase por la mente, a todos los que os preocupais por como me encuentro, a los que me llamais o seguis mi día a día por aquí, a mis compis, a mi gente de A3, a los del futbol, a los nuevos coleguillas de la uni e incluso le diría al sector tonto que abarrota la última fila, que no merecerían ni que les mirara a la cara porque son bastante tontos, pero ese día estaré tan feliz que creo que le daría un beso y le invitaría a un pelotazo incluso a Joan Laporta. O a Messi. Bueno a ese quizá mejor le regalaría un cerebro nuevo porque creo que el suyo no da mucho más de la tabla del 1. Eso sí el notas corre que se las pela con el balón en los pies. Como alguno de nosotros en el equipo. Puros velocistas.