miércoles, 28 de noviembre de 2007

28 de Noviembre 2007

Tengo ansia porque pasen los siguientes cuatro meses. Y en parte me da lo mismo cómo pasen, lo que quiero es que pasen sea como sea y olvidarme de todo. No digo que me dé igual estar bien que estar mal, pero sí que reconozco que lo único que quiero es que los siguientes cuatro meses se aceleren al máximo y como si tuviera un propulsor de minutos le diera caña para que las manecillas volaran hacia adelante.
Digo todo esto porque me empiezo a temer que el segundo cuatrimestre será peor que el primero. Sé que no tiene por qué, pero con mi pesimismo habitual creo que lo más probable es que la cosa empeore. Además el último mes ha sido bastante lamentable en cuanto a mi estado físico. Supongo que la cosa no ira a mejor. Aunque sería lo suyo. Lástima que sólo sean ilusiones.
Mucha gente de la que veo durante las sesiones de quimio no están demasiado mal. Incluso el otro día había una mujer que finalizaba su tratamiento y se echó a llorar de la emoción. Yo seguramente también lloraré como un niño el día que toda esta pesadilla se acabe. Porque se pasa realmente mal y hay muchos momentos en los que no ves el final. A mí me pasa un poco ahora mismo. Sé que son cuatro meses y que tal como han pasado pasarán los siguientes. Pero se hace cuesta arriba. Y las fuerzas empiezan a flaquear. Es duro. Pero habrá que aguantar.
Eso sí, cuando ya vea acercarse la linea de meta.... eso será otro asunto. Dudo mucho que cruce la cinta de llegada (está claro que llegaré el primero y que mi pecho romperá la cinta como vencedor) mis ojos estarán vidriosos como si me hubiera ventilado una caja de woll-dam, que aunque no sea yo un tio cervecero, la épica y la emoción de la llegada y el final del tunel, enternecen el corazón y el paladar de cualquiera. Hasta me tomaré una cervecita.
Sigo con el brazo muy dolorido. De hecho todavía me noto como si un ácido o algo me recorriera las venas y fuera raspandolas con una chincheta por dentro. Ya sé que es una descripción algo extraña, pero las sensaciones son las sensaciones y si me noto chinchetazos en las venas mi única opción es inflarme a pastillas a ver si se me pasa el dolor (cosa que no logro) o denunciarlo en este blog para que si alguien tiene alguna propuesta o solución al problema me la comunique en la mayor brevedad posible.

martes, 27 de noviembre de 2007

27 de Noviembre 2007

Tengo las venas hecas polvo. Si hace tiempo que me lo venía temiendo, ahora ya no hay ninguna duda posible. Las tengo en las últimas. No sé qué me deben meter por ellas, pero las tengo a punto de explotar. Me hierven por dentro. Y no es una metáfora. Noto como si llevaran ácido dentro y me raspan cada vez que me las toco.
Noto que el antebrazo derecho, desde la muñeca hasta el codo, me corre algo por dentro que me duele. Como se se hubiera agarrado a los músculos y me diera pellizcos. No es el mismo dolor que tuve en los brazos hace unas semanas. Ahora es otra sensación. Ni mejor ni peor, pero igual de dolorosa. Manda huevos. Sensaciones diferentes, igual dolor. Eso que no falte, a ver si lo voy a echar de menos.
Por lo demás ando concentrandome en la proxima sesión, pensando y casi rezando para que no me afecte demasiado. Faltan 10 días para que se cumplan cuatro meses desde que empecé en el mundillo apasionante de la quimioterapia. Ergo, me quedan otros cuatro. La matemática nunca engaña. A no ser que la panadera te quiera timar con el cambio. Siempre con el máximo respeto para el colectivo de panaderos. Sobre todo si es culé. Que la susceptibilidad es muy libre.
La verdad que para ser la semana en la que me debería encontrar bien, no estoy demasiado bien. Quizá es que la semana que no me pongo quimio ya me pienso por sistema que voy a estar corriendo maratones, y tampoco es eso. Como mucho los cien lisos cuando le robo el periodico al quiosquero y esprinto hasta casa. Si el vaquilla levantara la cabeza que orgulloso estaría. Lástima que conduzco con carnet. O carné, que si fuera madrileño me haría ilusión hablar así. Y diría Madrí. Qué apasionante es la economía del lenguaje.
Me temo que tengo demasiadas cosas en la cabeza y demasiados deberes y trabajos como para exprimirme la cabeza hoy y poner algo ingenioso aquí. Tampoco me apetece demasiado hablar sobre lo mal que tengo los brazos. Bueno, de hecho creo que ya lo he hecho y tampoco hay que alargar demasiado los temas porque si no el personal se me duerme y si pierdo lectores pierdo negocio. Que yo al fin y al cabo necesito panoja como todos. Aunque sea un pobre estudiante sin un euro.
Porque no olvidemos que yo soy un paupérrimo estudiante que no tiene donde caerse muerto, sin trabajo y sin saber tocar al menos el acordeón para asociarme con un rumano y montar un show en el metro. Seguro que sacábamos unas perrillas. Aunque siempre me quedará el noble arte de los trileros. Es curioso ver como los rumanos se han adueñado del negocio trilero. Creo que es denunciable por monopolio. Están haciendo tapón para que no salgan jovenes promesas nacinales que despunten en esa disciplina. Como se entere Carod que los jóvenes catalanes no pueden introducirse en el mundillo de los trileros porque los rumanos son unos abusones se van a enterar. Los manda a todos a Italia. Otra cosa es que los acepten allí.
Creo que es la primera vez que he hablado en el blog de algo político. Creo que debería continuar la tradición y seguir diciendo chorradas al margen de la política porque no creo que hagan tanta gracia. Bueno, si fuera Toni Soler igual si, pero lo mio es hablar de banalidades y acabar sólo y viejo en un banco de un parque dándoles de comer a las palomas y beniendo Don Simón en tetabrick. Los grandes placeres siempre se encuentran en cosas pequeñas.

sábado, 24 de noviembre de 2007

24 de Noviembre 2007

Me pongo a escribir estas lineas con fervor de escritor novel y se me plantean dos grandes temas sobre los que extenderme. Como no tengo muy claro cual de los dos es más importante para que la paz mundial se asiente y el cambio climático se tranquilice, he decidido que voy a exponerlos ambos. Dada su tremenda importancia y al encontrarme hoy más o menos decentemente, creo que el tema médico va a pasar a un segundo plano y en el texto del finde se debatirán otra clase de asuntos.
En primer lugar, debo confesar que desde el anterior texto donde se dió entrada a la figura del coloca-drogas-en-cubatas he estado meditando sobre él. Las averiguaciones que he realizado como periodista de investigación que me considero, van encaminadas a dar con un perfil de ese personaje para advertir a los miles de chavales, a nuestros propios hijos o vecinos en edad adolescente y/o adultescente, del peligro de semejante terrorista de las juergas. Es una persona que puede arruinarte la diversión en cualquier momento ya que sin tener que pagar un euro, te va a meter una o varias pastillas en tu copa (me encanta la expresión copa, tomar una copa, la última copa, en este garito con la entrada dan dos copas...) y te va a hacer entrar en un estado de extasis sin parangón. La finalidad del individuo se desconoce todavía. Se cree, según corrientes de estudio abiertas en USA, que la vestimenta sórdida del personaje: abrigo negro de paño que le llega hasta la rodilla, barba de varios días, gafas oscuras dentro del garito en cuestión, pantalones de pitillo y una braga para proteger el cuello, tiene mucho que ver con su actitud callada y altruista de promover la exaltación de los festivales en el más absoluto silencio. Lo que no se entiende es que llevando esa cantidad de ropa encima, al pollo no se le derritan las pirulas antes de volcarlas en cubatas ajenos. Desde luego que no me lo imaginaba así y supongo que por eso no he visto nunca ninguno en ninguna discoteca. Yo estaba pendiente de la gente con otras pintas y no he prestado atención a un notas con abrigo de paño hasta la rodilla que mete premios en cubatas. A partir de ahora me fijaré en esa descripción a ver si encuentro al benefactor.
Sé que este tema no tenía ni puta gracia y que además me ha ocupado bastante así que puede que muchos de vosotros no hayais llegado a esta altura del texto. Si es así, que sepais que os desheredo. Si todavía leeis, os quiero. Sois los mejores amigos que me he tirado a la cara. Qué fácil es hacer que triunfe la amistad. Una simple lectura y el mundo iría mejor.
El segundo tema que me rondaba hoy por la mente son las acusaciones, infundadas por completo, de un creciente anticulerismo en este blog. Me han llegado quejas por varías vías y no tengo ni idea de cual es el motivo que ha hecho nacer esta corriente de opinión, o donde está el foco que ha promovido este bulo. Una supuesta orientación anticulé. ¿Mía? Supongo que se debe tratar de un malentendido o de una interpretación incorrecta de algún pasaje del autor que ha llevado al equívoco. Sé que me debo a mis fieles lectores, en su mayoría pertenecientes a la culerada, y a los que yo jamás osaría ofender. Yo siempre escribo mis lineas desde la más profunda imparcialidad y en ningún momento se me ha pasado por la mente cambiarle el nombre al blog y borrar Yo vs H para poner Yo contra el dr.culé. ¡Niego la mayor! Podéis estar tranquilos porque si alguna vez ha salido algo de las yemas de mis dedos despotricando contra el Més que un club (¿asociación cuenta como más que club?¿Quizá una comunidad de vecinos?) ha sido siempre desde el más estricto respeto que os tengo a todos. Además no soy violento, soy un anticulé inofensivo. No temáis por vuestra integridad física. Si viviera en Wisconsin quizá ya me habría ventilado a tiros con una Desert Eagle .50 (como la de Vinnie Jones en Snatch) a más de uno. Pero por suerte Charlton Heston no es un noi de la terra y aquí seguramente me ponen algunas trabas para adquirir un arma. Supongo que igual me tendría que graduar la vista para asegurar que donde pongo el ojo pongo la bala y casi que paso de complicarme la vida con los burocratas.
En resumidas cuentas, que nunca se me ha pasado por la cabeza emprender una cruzada para salvar vuestras contaminadas almas blaugranas. Yo sólo disparo dardos blanquiazules para que os cagueis en los pericos un rato (o en mi directamente) y así descargueis vuestra ira acumulada en lugar de mandar a vuestro jefe a la mierda y que este a su vez os mande a vosotros al paro. Venid a mi regazo, pecadores, porque todos somos hermanos y debemos convivir en paz y harmonía. Ademas como respeto a casi todos los culés, a partir de ahora moderaré los comentarios. ¡Me acabais de recortar 10 años de vida!

miércoles, 21 de noviembre de 2007

21 de Noviembre 2007

Después de la octava sesión, del octavo martes y del octavo día de sufrimiento, luego viene la calma. No siempre es así y de hecho no puedo decir que sean momentos de calma, pero teniendo en cuenta cómo de desarrollaron los hechos tras la sétpima ( la sétima que dijeron algunos tras el gol de Mijatovic) desde luego que esta vez si que puedo calificarlo todo como de relax.

Durante la sesión me vinieron ganas de vomitar y empiezo a pensar que de ahora en adelante la cosa va a andar con bastantes dificultades por lo que a vómitos se refiere. Ya les avisé a las enfermeras y me pusieron la medicina bastante más lenta que la última vez. Estuve casi cuatro horas enganchado a la máquina, pero prefiero perder un par de horas más y salir de allí hecho polvo pero por mi propio pie, que no rematadamente cascado. Todavía me quedan cuatro meses más así que no me va de dos horas.

Ahora me encuentro con dolor en el brazo, aunque ni la mitad que hace dos semanas, y tengo la cara hinchada. Estoy inflado como Diego Armando, aunque sin farlopa de por medio. A no ser que alguien me haya metido algo en la bebida. Aunque es una figura que siempre me ha costado darle credibilidad. Ese personaje que se dedica a ir por los garitos regalando drogas a chavales que simplemente se dedican a beber unos inocentes cubatas. ¿Quién es ese altruista? ¿Dónde se esconde ese benefactor de la fiesta? El caso es que a mí tranquilamente pudieron meterme algo en el vaso el sabado pasado en ese local de pjioteros treintañeros que es el Atlantic. Tengo que confesar que nucna había ido a ese garito y bueno para tomarse unos pelotazos con los colegas y hacer un poco el tonto cualquier sitio es válido. Mi amigo Moisés me dijo que hiciera referencia a la juerga del sábado en estas líneas, pero como el antro no merece ni dos palabras por mi parte (aunque tengo que reconocer que no me lo pasé mal y que lo firmo mil veces antes que mi amado A Saco, o ese sucedaneo de nombre que le llamais vosotros, para mi siempre será el A Saco. Si es que soy un romantico) prefiero decir que la mayor parte de los asistentes al cumpleaños de Maria Luisa pillaron una taja considerable y que disfrutaron de lo lindo de la amistad sin mesura.
Volviendo a la cuestión del coloca-drogas-en-cubatas, tengo que decir que yo nunca he tenido la sensación de que me metieran nada en el pelotazo. No creo que haya gente que se dedique sigilosamente a regalar material a jovenes chavales a los que intoxicar con veneno. Es un personaje duro de interpretar, pero alguien tiene que hacerlo. Por eso, por su dureza interpretativa y la carga de violencia mental que puede acarrear para cualquier tio altruista que se preste a realizar esa labor, me cuesta creer que haya gente capacitada para moverse en ese sordido mundo de los coloca-drogas-en-cubatas. Creo que algún día me extenderé más sobre esa actividad.
Lo que ahora me trae loco son mis venas marcadas en el brazo. Empiezo a pensar que no me meten medicina y que me meten algún tipo de líquido que una vez dentro se ilumina y me hace que las venas se me vean a kilómetros de distancia. Creo que si me pusieran en la costa y moviera los antebrazos tranquilamente podría hacer las veces de faro. El faro Moreno. Incluso podría ser una atracción turistica. La nueva atracción de Barcelona. Por si la Sagrada Familia se cae más que nada. Con tanto tunel cualquiera sabe. Desde luego sería una gran pérdida. Lo único que quizá supusiera mi explosión definitiva como atracción turistica. Mi salto a la fama.
Es de los mejores días después que he tenido. No me puedo quejar en absoluto. Hoy he comido como un desesperado todo lo que se me ha pasado por la mente y no he tenido apenas ganas de vomitar y muy poco dolor de barriga. Un lujo, vamos. Y espero que la cosa siga así. Si las cuentas cuadran ya sólo me quedan 8 fatídicos días más de visita al hospital. Ya llevo otros ocho. Estamso en la media parte. Queda la mitad del partido y espero estar a la altura y que ningún capullo me haga una entrada por detrás y me siente mal lo que queda de quimio. Me queda rezar y cuidarme por lo que pueda venir. Cuando todo acabe ya montaremos una super fiesta que hará temblar los cimientos de Ibiza y de lo que se nos ponga por delante. Ese día (lo de día es un decir porque durará todo el finde) no podrá faltar nadie y será recordada como la madre de todos los festivales. Será como el FICI pero en versión recuperación del enfermo Marcos. Ya estoy empezando a planearlo e intentaré juntar a todo dios que se me pase por la mente, a todos los que os preocupais por como me encuentro, a los que me llamais o seguis mi día a día por aquí, a mis compis, a mi gente de A3, a los del futbol, a los nuevos coleguillas de la uni e incluso le diría al sector tonto que abarrota la última fila, que no merecerían ni que les mirara a la cara porque son bastante tontos, pero ese día estaré tan feliz que creo que le daría un beso y le invitaría a un pelotazo incluso a Joan Laporta. O a Messi. Bueno a ese quizá mejor le regalaría un cerebro nuevo porque creo que el suyo no da mucho más de la tabla del 1. Eso sí el notas corre que se las pela con el balón en los pies. Como alguno de nosotros en el equipo. Puros velocistas.

viernes, 16 de noviembre de 2007

16 de Noviembre 2007

Estoy un poco asqueado de todo. Miro hacia delante y todavía veo una larga travesía de 4 meses y medio, en el mejor de los casos, y no sé muy bien cómo los voy a aguantar. No me estoy poniendo en plan mártir ni mucho menos. No me gusta ir de pobrecito ni de víctima, pero la realidad es que estoy muy cansado de toda la mierda que por desgracia me está tocando vivir.
A veces pienso que lo mejor es vivir el día a día sin prestar mucha atención a lo que queda por delante, pero es un verdadero infierno intentar obviar que todavía queda mucho. Sería una buena forma de aprovechar los días que estoy bien y tratar de sufrir lo menos posible en los que estoy mal. El resultado acaba siendo siempre el mismo. Me resigno y me quedo entre dos aguas, medio bien y medio mal. Eso cuando a H no le da por atacarme directo a la barriga o a los brazos. El muy cabrón como se ceba con las extremidades. Debe tener miedo de que le vaya a hacer un corte de mangas o similares. Tranquilo H, que como mucho me cagaré en tu puta madre antes de preguntarte si sigues las retransmisiones de hockey patines en el 33. Eso sí que es un castigo.
Mañana es sabado y me gustaría impartir unas lecciones particulares de cómo se juega a futbol a los afortunados que se acerquen a Brafa para ver a Barcirole. El problema es que aunque a principio de semana me encontraba como una rosa, tanto ajetreo intersemanal me ha hecho llegar al finde un poco en las últimas. No digo que me encuentre mal, pero sí que noto el cansancio de tanto ir y venir, de tanta clase, de tanto trabajo y dedicación. Cómo disfruto lamiéndome las heridas.
Supongo que me animaré y daré unos toquecillos al balón por lo menos unos minutos. De todas formas lo más probable es que perdamos con o sin mi participación, porque no creo que un enfermo vaya a sacarle las castañas del fuego a ningún equipo de futbol. También tengo ganas de probarme y ver cómo reacciona mi cuerpo al esfuerzo físico después de que la última vez me supusiera una semana de dolor en la mayoría de los músculos de mi cuerpo. La doctora me dijo que no tenía nada que ver con eso y que lo más probable es que una pequeña gripe me hubiera dejado semi-KO. Ya veremos cómo termino mañana.
La otra opción es que me limite a hacer de míster con mi nueva vileda en forma de campo de futbol, cortesía del gran Victor al que agradezco enormemente el detalle, y dar unas indicaciones a mis compañeros, que por otro lado ya están cada día más hartos de esas indicaciones. Imagino que si tienen ganas de que vuelva a jugar es para que deje de darles la paliza desde la banda y me limite a arrastrarme por el campo, como ya llevo años haciéndolo, y al igual que hizo Luís Enrique en su última temporada antes de jubilarse. Luis Enrique Martínez y Michael Jeffrey Jordan, dos grandes mitos de mi odio deportivo. No se admiten preguntas al respecto.

jueves, 15 de noviembre de 2007

15 de Noviembre 2007

Después de ver la poca receptividad que ha tenido lo de pedir comentarios en la anterior entrada a los miles de aficionados a este blog, sólo me queda agradecer a los 5 valientes que se han atrevido a dar la cara. Al resto lo único que puedo hacer es compadeceros porque la ira del Señor os alcanzará algún dia. Ezequiel, 25-17.
Esta semana está pasando con mucha actividad universitaria. Muchos trabajos y un par de visitas a la Tv3 que no me han dejado descansar demasiado. Y me planteo si tengo que cuidarme un poco o intentar vivir al máximo por si la vida no es tan larga como todos creemos. Nunca sabes cuando vas a llegar a la meta, así que hacer planes a 30 años vista es algo atrevido. O eso es lo que empiezo a pensar yo.
Es probable que esté condicionado por lo que me está tocando vivir, pero está claro que le puede pasar a cualquiera y el día menos pensado todo se acaba y los planes de futuro o lo que habías dejado para hacer mañana y que te iba a provocar eyaculaciones en forma de aspersor del gusto que te daría, ya no lo podrás hacer. Fuera lo que fuera. Es duro pero es así.
Yo me encuentro bien esta semana. Como la mayoría de semanas que no me medico. Voy haciendo más o menos como si mi vida fuera normal. Con más achaques que cuando estaba sano, pero al ritmo de cualquier otra persona. Lo malo viene la semana que me pinchan, pero de esa hablaré a partir del proximo martes. Ahora toca hablar de otras cosas.
He empezado a pensar si cuando todo esto acabe y H sea historia, tendría que llevar una vida reposada, cuidandome más por ser un ex enfermo o liberarme después del mal trago pasado y vivir la vida loca por si me vuelve a ocurrir un susto de esta índole. Es una decisión dura. La respuesta no la tiene nadie. O si la tengo yo, no tengo ni idea de cual es.
Lo más lógico sería encontrar un punto intermedio. Pero no ir hacia el extremo es bastante difícil, porque siempre tirarás más hacia un lado u otro. O me vuelvo un loco del cuidado del cuerpo y de su buen funcionamiento, o me doy a la bebida entre semana para terminar de destrozar mi riñon, higado e incluso el bazo. ¡El bazo! No te digo más.
Meterse a pensar en estos temas, que por otro lado son a largo plazo y ya hemos apuntado antes que no sirve de nada, es darle vueltas a un tema al que todavía queda bastante para tener que afrontar. Tanto como 4 meses y medio, en el mejor de los casos. El peor no quiero ni pensarlo. De hecho no se contempla. Si hubiera peor, entonces si que no me quedaría más remedio que interiorizar el sabor de la cerveza y hacer de tripas corazón para ventilarme una caja de quintos diaria. Qué bonito suena. Buscar la paz en la cebada. Casi bucólico.

lunes, 12 de noviembre de 2007

12 de Noviembre 2007

Me da en la nariz que la proxima sesión la voy a afrontar con un par de huevos y dispuesto a que me afecte lo mínimo posible. Sé que a estas alturas de semana, cuando todavía quedan 8 días para que tenga que someterme a los deseos de las jeringuillas, lo más fácil es hablar porque tengo una boca con su lengua y unas cuerdas vocales de campeonato. Otra cosa es que me tenga que tragar mis propias palabras a través de mis amigables cuerdas vocales porque me cague encima del miedo.
Esta semana voy a aprovechar que me encuentro a tope y voy a tener que hacer muchisimas cosas tanto de la universidad como en general. Por si luego la que viene no doy pie con bola y me tiro 3 o 4 días sin poder moverme. Y si luego resulta que me encuentro bien pues eso que me llevo. Nunca se sabe. Pero tengo buen presentimiento para el martes que viene. Lástima de que presentimientos no se viva. Bueno Aramís Fuste si, pero tampoco creo que se esté montando en el dolar con su 906.
Hoy he estado pensando que no tengo ni idea del numero exacto de gente que lee estas locuras que día a día escribo. Yo ando muy ligero de dedos y suelto demasiadas chorradas sin pensar. Tengo curiosidad por saber cual es mi publico fiel y poder cuantificar el impacto que tengo en la sociedad, pero como es bastante dificil (no por el numero sino por el hecho en si de contabilizarlos) pues creo que me quedaré con las ganas. Había pensado pedirle a todo el que lea esta entrada que deje un comentario, aunque simplemente sea numerándose o diciendo puta Bar$a (sé que ese recurso fácil ya empieza a cansar, pero hoy tampoco estoy para muchos trotes literarios ni esfuerzos de ingenio). Así que si os hace ilusión numeraros hareis feliz a un pobre enfermo que no encuentra diversión más allá de saberse leído. Qué lastimosa situación la del escritor sin lectores.
También he estado pensando hoy, a raiz de un comentario, que quizá cuando H me haya lamido las botas y agonice su último aliento pidiendo un minuto más de vida (como disfrutaré ese instante) este blog perderá su razón de ser y mi público entregado se quedará huérfano de lecturas en su aburrido trabajo. ¿Qué hará? ¿Mirar páginas guarras? No, esa moda fue en los 90, ahora quizá entren en webs sobre el cambio climático o se dediquen al noble arte del bullying con sus compañeros de curro. Quizá debiera empezar a barruntar la posibilidad de dar rienda suelta a un nuevo blog. Quizá abra un debate sobre si debo o no perforarme la tetilla izquierda y luego mi historia sea llevada a Bollywood. Lástima que los indios nunca sabrán raperar como yo. Por lo menos pillare la panoja por los derechos de autor. O no. Que hay mucho espabilao en el mundillo del celuloide cuando se tratan historias de perforaciones. Qué emotivo es el dolor. Sobre todo cuando no duele.

domingo, 11 de noviembre de 2007

11 de Noviembre 2007

Empiezo a recuperarme minimamente. El dolor de brazos parece que va diciendo bye bye poco a poco y la sensación de tragar saliva con sabor a bilis (tan habitual algunos findes de antaño) ya no está tan presente. Me alivia pensar que ahora tengo 9 días por delante en los que creo que no estaré mal del todo. Por lo menos una semanita de vida normal. Iré a clase. Haré todos los trabajo sque tengo que hacer para la uni. quizá pueda incluso jugar unos minutos con el equipo el sábado. El sueño de cualquier hijo de vecino: llevar una vida normal y aburrida. Con qué poco me conformo. Ni siquiera aspiro a hacer puenting.
Hoy estoy feliz porque he estado revisando los comentarios que algunos de los millones de aficionados que siguen con fervor mis andanzas han dejado en el blog. Creo que ya lo he comenbtado alguna vez, pero hoy voy a repetirlo. Aunque las palabras de ánimo al que las diga le suenen a tonterías (a mí por lo menos me lo parecían cuando era yo el que creía que debía darlas) en el cuerpo del que las recibe tienen mucha repercusión. Parece absurdo, pero a mí por lo menos me reconforta cuando veo que la gente que está cerca de mí, y otros que no lo están tanto, se preocupa y se implica con todo lo que me está pasando. Esas muestras de cercanía y de apoyo te alegran y te dan un soplo de aire en el tunel que tiene que atravesar todo al que se le apagan las luces momentaneamente por cualquier problemilla.
Digo esto porque me gusta ver vuestros comentarios. A todos los que veo normalmente ya os lo agradeceré en persona o en mi casa... hay cerveza para todos. A los que no suelo ver tan a menudo pero me consta que siguen las aventuras y desventuras de Marcos contra el Dr. H (007 power) deciros que también noto vuestro apoyo y que es importante saber que estais ahí y que tenemos que quedar para comer algún día o para que me expliqueis vuestras recientes crea-ciones.

viernes, 9 de noviembre de 2007

9 de Noviembre 2007

Sigo con los brazos inflados y doloridos al máximo. La carnicería ha cobrado más sentido que nunca en su más exacto sentido. Este trabalenguas viene a decir que realmente me han destrozado las venas. Supongo que eso es un daño colateral, pero no veas como duele. Incluso me han dado unas décimas de fiebre. Si es que ya no aguanto nada.
LLevo toda la semana bastante bajo de moral y de fuerzas. La moral se recupera intentando ser fuerte mentalmente y tirando para adelante, pero las fuerzas no sé cómo lograrlo. Ya he decidido colgar las botas durante un tiempo y reducir los esfuerzos físicos a los imprescindibles. Sí, los imprescindibles. Esos y poco más. La cosa no da más de sí.
Luego ya iré viendo el día a día, ya que por lo que vengo experimentando ninguna semana es igual a la anterior. No se puede establecer una pauta de comportamiento. H es impredecible. Además de un autentico cabronazo que me está jodiendo vivo, pero como no sé si esto lo leerán niños en estado de socialización, paso de decir palabrotas porque no quiero que luego sus progenitores pleiteen contra mí por haber influido decisivamente en su pésima educación. ¡Prohibidles ver partidos del Bar$a y ya vereis como los chavales crecen sanos! Yo aunque me cague en la puta de vez en cuando, no sentiré el peso de los remordimentos de conciencia. Vosotros sabréis que hacéis con el futuro de la humanidad. Su educación está en vuestras manos.
Una de las cosas por las que noto que no estoy a tope, es el hecho de estar casi sin ideas y sobre todo sin apenas ganas de escribir. Esa es una señal inequívoca de que algo huele mal en Dinamarca. Aunque esa expresión queda muy lejana para nuestro vocabulario. Prefiero decir que algo apesta. Más breve y mucho más directo. Y continuando con esta rectitud, iré directo al objetivo. No me encuentro fino. La sangría que me han hecho en las venas tiene todas las papeletas, pero de vez en cuando cobra algo de fuerza la posibilidad de que sea mi propia psique la que me está haciendo el avión. Debería conseguir estar más alegre y no venirme abajo, pero es tan difícil.... que no sé si hago una montaña de nada o que realmente tengo delante de mí el K-2. Igual me equivoco de montaña y la mía es el K-GA-2.
Más que cagado lo que estoy es agobiado y sobre todo cansado. Estoy otras muchas cosas, pero para esas hay más días. Hoy me centro en el tema del agobio. Basicamente porque está influyendo de forma decisiva en mi caída de ánimo. Es jodido ver que cada vez estás peor y que todo te empieza a afectar más. Y mentalmente también vas pensando que todo va a más. Y aunque realmente sea así, sé que no debería tener ese tipo de pensamientos. Ya me doy los consejos yo mismo antes de que todo el mundo me los de. ¡No debes pensar eso! Ojalá que pudiera dejar de pensar así y estar tan feliciano como hace un año. Puto 2007. Acábate de una vez y llévate a H.

jueves, 8 de noviembre de 2007

8 de Noviembre 2007

Y al séptimo día el señor vomitó. ¿O era descansó? Bueno, en mi caso como yo no soy un Dios, aunque sé que muchos de vosotros cuando me veis con la pelota en los pies lo creeis (Alberto no te enfades), pues no me tocó descansar cuando llegó el séptimo día. Me tocó vomitar. Por dos veces.
No fue como había imaginado, ya que pensaba que dejaría la firma del zorro sobre las racholas del hospital, pero la enfermera estuvo rápida y me facilitó una palangana muy util, sobre la que descargué con furia el bocata de salchichón que me acababa de meter entre pecho y espalda. Pero qué sensación màs mala. Si las dos últimas sesiones ya las había pasado bastante putas, la del martes pasado se llevó la palma.
Iba tan nervioso y casi con la seguridad de que la potada era una realidad más que una posibilidad, que cuando entré allí, antes de que me pincharan, me entró un yuyu y me subió un irrefrenable impulso desde lo más hondo del estómago, que me hizo salir por piernas en dirección al lavabo. Por suerte no había nadie dentro porque si no hubiera tenido que echar la puerta abajo. Aunque a la hora de la verdad todo fue una falsa alarma. Sólo fue la impresión y los nervios. Volví a mi sillón de tortura y presté mis brazos para que la medicina los hiciera añicos.
Lo siguiente no hace falta ni que lo explique. Después de la primera hora más o menos llevadera, entre sueños e incomodidades, llegó la penúltima bolsa de medicina. Allí todo tomó otra dimensión y mi primera expulsión vía oral fue un hecho. Me repuse como pude y cuando ya estaba a punto de terminar la última bolsa, volvió a suceder. Es que es criminal la última bolsa de medicina. La de color naranja. Esa simboliza pota en estado puro. Y así fue.
Prefiero no seguir recordando este amargo momento porque la bilis se mezcla en estos instantes con mi aliento y paso de rememorar malos tragos. Además, por lo visto no me pincharon bien y hoy sí que puedo decir que hicieron una carnicería con mis pobres bracitos. Tengo las venas de los dos brazos reventadas y apenas puedo doblarlos. Según la enfermera que tengo en casa esto se llama flemitis o algo así (hablo de memoria) y me ha provocado incluso algo de fiebre. Por eso supongo que estoy bastante atontaillo estos días. O por lo menos más de lo normal. Ni siquiera he ido a la universidad desde hace tres días. Con lo que eso supone para este periodista entusiasmado que se lo pasa en grande en la mayoría de clases. ¡Quién me iba a decir a mí hace quince años que iba a disfrutar en una clase!

lunes, 5 de noviembre de 2007

5 de Noviembre 2007

Y vuelta la burra al trigo. Mañana ya hay que volver a pensar en la perforación indiscriminada de venas. No me quiero poner pesimista porque en este preciso instante me encuentro bien, así que no me voy a arruinar las horas que me quedan, pero podría. Porque esto es para amargarle a cualquiera.
He decidido que mi vida no puede seguir al mismo ritmo que cuando estaba en perfectas condiciones, así que tras mucho meditarlo con mi almohada y mi guía espiritual (también conocida como Inma) las conclusiones son evidentes, hay que frenar un poco el ritmo. No puedo seguir como si nada, viviendo sin dormir mucho, sin descansar casi, saliendio por ahí de vez en cuando, con el desgaste de la universidad y sobre todo machacandome en el futbol. Si la última temporada ya me era difícil aguantar los partidos y afrontar el domingo sin que me dolieran musculos de esos que no sabes que tienes hasta que aparecen las agujetas. Ahora es evidente que plantearse la simple posibilidad de encontrarme mejor que cuando me encontraba bien sería incluso ofensivo para el entendimiento humano.
Creo que debo asumir que los siguientes 6 meses, que espero que sea el tiempo que me queda hasta salir de este atolladero, mi caminar por la vida va a variar sustancialmente y que mis prioridades tienen que ser otras. Aunque me duela deberé controlar mucho más qué hago y qué no hago, cuanto descanso y como me cuido. Mis prioridades son encontrarme bien fisicamente, sin dolor y sin lamentos. Estudiar como un demente que no ve nada más que un título de licenciado en periodismo en la meta. Y escribir como terapia para paliar el desasosiego por no poder hacer todas las cosas que me gustaría. Porque escribir es al fin y al cabo una de las cosas con las que más placer encuentro. Por supuesto todo esto es con las personas que quiero a mi lado, que son el mayor apoyo para que no me duelan las cosas, aunque me consta que a ellos les duele tanto como a mí no poder hacer nada para que deje de dolerme.
Sólo queda esperar que mañana la cosa vaya bien, que no me den ganas de vomitar y que luego lso días siguientes pasen tranquilillos. Yo hoy no me encuentro ni desanimado ni con el cuerpo en malas condiciones. No estoy como para correr la maratón, pero en peores nos hemos visto. O que se lo pregunten a más de uno a las 7 de la mañana de un domingo dando tumbos por Pueblo Nuevo con la mirada perdida.