La segunda sesión de quimio ya es historia. Estuve dos horas y media enchufado a la máquina y solo de recordarlo ya se me viene una arcada a la garganta como cosa mala. Por suerte el día después no ha sido excesivamente traumático y como mucho me ha dado algún dolorcillo de barriga. Pero nada insuperable. Con más o menos cansancio, creo que ahora, dos días después, poco a poco voy recobrando el control de mi cuerpo.
Es sorprendente cómo te puede dejar medio KO todos los medicamentos que te meten el el organismo. Sobre todo se me queda el brazo completamente fuera de combate, como si estuviera hinchado y casi inservible durante un rato. Quizá exagero un poco, pero ya sabéis que soy muy dado a litaraturizar toda mi vida y decir que simplemente me molesta un poco después de toda la trilla, no queda muy sufrido. El caso es que me deja el antebrazo como si hubiera estado rompiendo baldosas con él. Bonito hobbye.
Ahora sigo todavía con una cierta sensación de tener el estómago lleno y de que a la mínima me noto cómo la garganta se me llena y me sube una sensación mala hacia arriba. Debe ser que el cuerpo aún no se ha recuperado al 100%, pero empiezo a ver que son dos días lo que me cuesta volver a cogerle el ritmo a la vida. No es mucho, desde luego, y más aún con el miedo que le tenía a todo. Dentro de lo malo no es tan jodido pasar un par de días poco activo, con sueño y algo revuelta la barriga. No me parece tan gran peaje. Si sigue así y no va a peor, no me quejaré. Al menos no se me ha caído el pelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario