jueves, 15 de noviembre de 2007

15 de Noviembre 2007

Después de ver la poca receptividad que ha tenido lo de pedir comentarios en la anterior entrada a los miles de aficionados a este blog, sólo me queda agradecer a los 5 valientes que se han atrevido a dar la cara. Al resto lo único que puedo hacer es compadeceros porque la ira del Señor os alcanzará algún dia. Ezequiel, 25-17.
Esta semana está pasando con mucha actividad universitaria. Muchos trabajos y un par de visitas a la Tv3 que no me han dejado descansar demasiado. Y me planteo si tengo que cuidarme un poco o intentar vivir al máximo por si la vida no es tan larga como todos creemos. Nunca sabes cuando vas a llegar a la meta, así que hacer planes a 30 años vista es algo atrevido. O eso es lo que empiezo a pensar yo.
Es probable que esté condicionado por lo que me está tocando vivir, pero está claro que le puede pasar a cualquiera y el día menos pensado todo se acaba y los planes de futuro o lo que habías dejado para hacer mañana y que te iba a provocar eyaculaciones en forma de aspersor del gusto que te daría, ya no lo podrás hacer. Fuera lo que fuera. Es duro pero es así.
Yo me encuentro bien esta semana. Como la mayoría de semanas que no me medico. Voy haciendo más o menos como si mi vida fuera normal. Con más achaques que cuando estaba sano, pero al ritmo de cualquier otra persona. Lo malo viene la semana que me pinchan, pero de esa hablaré a partir del proximo martes. Ahora toca hablar de otras cosas.
He empezado a pensar si cuando todo esto acabe y H sea historia, tendría que llevar una vida reposada, cuidandome más por ser un ex enfermo o liberarme después del mal trago pasado y vivir la vida loca por si me vuelve a ocurrir un susto de esta índole. Es una decisión dura. La respuesta no la tiene nadie. O si la tengo yo, no tengo ni idea de cual es.
Lo más lógico sería encontrar un punto intermedio. Pero no ir hacia el extremo es bastante difícil, porque siempre tirarás más hacia un lado u otro. O me vuelvo un loco del cuidado del cuerpo y de su buen funcionamiento, o me doy a la bebida entre semana para terminar de destrozar mi riñon, higado e incluso el bazo. ¡El bazo! No te digo más.
Meterse a pensar en estos temas, que por otro lado son a largo plazo y ya hemos apuntado antes que no sirve de nada, es darle vueltas a un tema al que todavía queda bastante para tener que afrontar. Tanto como 4 meses y medio, en el mejor de los casos. El peor no quiero ni pensarlo. De hecho no se contempla. Si hubiera peor, entonces si que no me quedaría más remedio que interiorizar el sabor de la cerveza y hacer de tripas corazón para ventilarme una caja de quintos diaria. Qué bonito suena. Buscar la paz en la cebada. Casi bucólico.

No hay comentarios: