A pesar de que lo lógico sería pensar que una vez que haya hecho la última sesión me sentiré más aliviado, no creo que deje de tener miedo y respeto hacia todo esto hasta que llegue el momento en el que me digan que estoy curado del todo. No hay ningún motivo para temer que si la cosa iba bien hace un par de meses, ahora haya empeorado por la cara. No tiene por qué ir a peor, pero siempre se tiene ese miedo. Por eso sé que la felicidad no será plena hasta que me haga las pruebas que tengo planificadas para abril y me den los resultados satisfactorios y la doctora Carme Pedro me diga que soy libre.
A ver, no nos liemos, que eso no quiere decir que el martes que viene me quite un peso de encima. Es evidente que el martes estaré en una nube, potando pero en una nube, porque no tendré que volver a ver como me machacan las venas. Pero eso no quita que la intranquilidad siga estando. Me habré liberado parcialmente. De la parte engorrosa, por así decirlo, pero no de la preocupante de verdad. Esa es la enfermedad y es la jodida de verdad.
Porque haber pasado un año difícil y estar harto de no valer casi para nada y estar cansado todo el rato, es bastante deprimente, pero superable. Otra cosa es que me dijeran que no estoy curado. Para eso no sé si estaría preparado. Pero como no va a suceder.... ¿o si? El acojonamiento debe ser una de las etapas finales. O al menos en mi caso.
Esa fase de miedo escénico recuerdo que se dio al principio de todo y veo que como todo en este mundo, H también es cíclico. Todo vuelve. Los filósofos y el eterno retorno de Nietszche. ¿Me habrá hecho H ingresar en el olimpo de los filósofos? No creo, porque lo mío más bien es la poesía a lo Rafael de la Guetto. Pero todo es posible.
Mañana es el penúltimo día de clase y voy empezando a ver la luz al final del tunel. Los trabajos poco a poco, y aunque sea a las 3 de la mañana, los voy acabando. Los presento y creo que no me quedan mal. Habrá que ver las notas, pero de momento no voy mal situado, aunque ni de lejos entre los mejores de clase. Ya dije que hay gente muy dedicada en cuerpo y alma. Yo sólo lo estoy en alma, porque mi cuerpo anda todavía peleándose con la carnicera del Hospital del Mar. A ver si recupero las venas y me puedo aplicar un poco más.
Ahora empieza otra labor casi tan importante como la entrega de trabajos: la recopilación de apuntes entre las plumas más aplicadas de clase. Creo que no va a ser tarea fácil. En otros momentos de estudios pretéritos, mi encanto natural me había facilitado la labor, pero ahora voy un poco jodido en ese aspecto porque los que me los podrían dejar estan peor que yo en cuanto a asistencia a clase (y ellos no están enfermos) y los que sí podrían dejármelos he empezado a sondear y como que la peña se hace la sueca (hola Ida). Entonces no sé cómo montármelo. Uno ya me ha dicho que empieza a barajar la idea de ofrecer 30 leuros a algún alma que si no acude a la llamada del altruismo lo haga a la de los billetes. Yo le dije que no creía que la gente llegara a ese extremo, pero a estas alturas de película no descarto nada. Quizá proponga una recolecta entre los lectores del blog. ¡Que entreteneros no es gratis!