lunes, 12 de noviembre de 2007

12 de Noviembre 2007

Me da en la nariz que la proxima sesión la voy a afrontar con un par de huevos y dispuesto a que me afecte lo mínimo posible. Sé que a estas alturas de semana, cuando todavía quedan 8 días para que tenga que someterme a los deseos de las jeringuillas, lo más fácil es hablar porque tengo una boca con su lengua y unas cuerdas vocales de campeonato. Otra cosa es que me tenga que tragar mis propias palabras a través de mis amigables cuerdas vocales porque me cague encima del miedo.
Esta semana voy a aprovechar que me encuentro a tope y voy a tener que hacer muchisimas cosas tanto de la universidad como en general. Por si luego la que viene no doy pie con bola y me tiro 3 o 4 días sin poder moverme. Y si luego resulta que me encuentro bien pues eso que me llevo. Nunca se sabe. Pero tengo buen presentimiento para el martes que viene. Lástima de que presentimientos no se viva. Bueno Aramís Fuste si, pero tampoco creo que se esté montando en el dolar con su 906.
Hoy he estado pensando que no tengo ni idea del numero exacto de gente que lee estas locuras que día a día escribo. Yo ando muy ligero de dedos y suelto demasiadas chorradas sin pensar. Tengo curiosidad por saber cual es mi publico fiel y poder cuantificar el impacto que tengo en la sociedad, pero como es bastante dificil (no por el numero sino por el hecho en si de contabilizarlos) pues creo que me quedaré con las ganas. Había pensado pedirle a todo el que lea esta entrada que deje un comentario, aunque simplemente sea numerándose o diciendo puta Bar$a (sé que ese recurso fácil ya empieza a cansar, pero hoy tampoco estoy para muchos trotes literarios ni esfuerzos de ingenio). Así que si os hace ilusión numeraros hareis feliz a un pobre enfermo que no encuentra diversión más allá de saberse leído. Qué lastimosa situación la del escritor sin lectores.
También he estado pensando hoy, a raiz de un comentario, que quizá cuando H me haya lamido las botas y agonice su último aliento pidiendo un minuto más de vida (como disfrutaré ese instante) este blog perderá su razón de ser y mi público entregado se quedará huérfano de lecturas en su aburrido trabajo. ¿Qué hará? ¿Mirar páginas guarras? No, esa moda fue en los 90, ahora quizá entren en webs sobre el cambio climático o se dediquen al noble arte del bullying con sus compañeros de curro. Quizá debiera empezar a barruntar la posibilidad de dar rienda suelta a un nuevo blog. Quizá abra un debate sobre si debo o no perforarme la tetilla izquierda y luego mi historia sea llevada a Bollywood. Lástima que los indios nunca sabrán raperar como yo. Por lo menos pillare la panoja por los derechos de autor. O no. Que hay mucho espabilao en el mundillo del celuloide cuando se tratan historias de perforaciones. Qué emotivo es el dolor. Sobre todo cuando no duele.