Cuando recibes buenas noticias todo parece que va mejor. Incluso crees que tienes más fuerzas o que tu estado de salud es el mejor del último lustro, cuando realmente tu peso ha aumentado una barbaridad y tu masa capilar va en un descenso vertiginoso. Pero te han dado unas noticias cojonudas y piensas que en ese momento eres el puto amo. Sin rival. Pura competición. Y tú mandas. Porque te han dado buenas noticias.
Yo no voy a decir que estoy que me salgo, basicamente porque hoy hemos jugado a futbol (segunda victoria consecutiva dedicada a los excepticos) y yo me he dedicado basicamente a aguantar la posición atrás sin moverme demasiado. La capacidad física no es para tirar cohetes. Pero eso sigue sin importar, porque tengo buenas noticias. Noticias excelentes. Los resultados del TAc que me hicieron la semana pasada han sido muy positivos y se nota una NOTABLE MILLORA. Eso quiere decir que de momento la cosa marcha bien. Las estoy pasando putas pero al menos da resultado. ¡La quimio funciona!
Cuando la doctora me dijo eso, a mí me faltó tiempo para preguntarle si dada esta mejoría, ella creía posible que se redujera en alguna sesión el tratamiento. El mismo tiempo que me faltó a mí para preguntárselo, le faltó a ella para negar la mayor. Había que intentarlo al menos. Igual a fuerza de ser pesado algún día suena la flauta. Pero las noticias siguen siendo buenísimas. Ya estoy a punto de cumplir 3 meses de tratamiento, o calvario, según se mire, y Hodgkin ya empieza a agachar las orejas. Eres carne de cañón, amigo Hodgkin. Siempre te llevaré en mi memoria cuando te haya derrotado, pero qué ganas tengo de intentar olvidarte de una puñetera vez. Espero que pueda seguir ganándole como hasta ahora.
Porque de momento esto sólo es el primer set. Que empezar ganando no quiere decir nada. No me voy a poner pesimista en este momento de alegría descontrolada, donde como decía al principio, las buenas noticias me hacen creer hasta que estoy más delgado. ¡Craso error! Sigo gordo como un lechón a punto de sacrificar para la merienda, pero hoy me siento bien.
La sexta sesión de quimio me jodió un par de días y luego arrastró otros dos un dolorcillo de barriga, pero no se comportó mal del todo. Tuvieron que parar la quimio porque me vinieron ganas de dejar mi firma en las racholas del hospital, pero con descansar unos minutillos y continuar el tratamiento un poco más lento, todo se solucionó.
¡Si es que las buenas noticias hacen milagros!