viernes, 10 de agosto de 2007

10 de Agosto 2007

Confirmado. Los resultados de las pruebas ya han llegado y definitivamente: the winner is Hodgkin. Ahora ya está todo más claro. Ya sabemos qué tengo y qué tratamiento requiere. He empezado la quimio y me quedan por delante 8 meses hasta finalizar todas las sesiones. Éstaba como loco por que llegara este día. Saber de una vez por todas qué me pasa, cuánto iba a durar el tratamiento y qué días son los que tendría que ir. Y por fin ha llegado. Y mi malestar general no ha cesado.
Si antes me encontraba angustiado, como si la incertidumbre no me dejara vivir plenamente tranquilo, y en cierto modo estuviera ansioso, ahora, después del primer día de quimio, me encuentro tan chafado, que ni siquiera estoy apreciando lo que creía que tanto iba a celebrar: el conocer de una vez por todas qué me pasa y cómo curarme. Ya lo sé y sigo igual. No es el mismo sentir, pero sigo sin estar bien del todo. Estoy chafado. Alicaído. Sin situarme todavía.
Quizá sea eso mismo lo que me pasa. No estoy situado con mi nueva realidad. Una realidad que no va a tener nada que ver con la que había sido los 29 años anteriores. Una realidad donde quizá se me caiga el pelo (según me dijo la enfermera con este tratamiento es casi seguro), donde posiblemente me encuentre más débil, que así es precisamente como me encuentro. Donde mi estómago no estará al 100% y los vómitos quizá vuelvan a mí como en las borracheras adolescentes. Pero aunque todo esto son advertencias que me hicieron sobre posibles daños colaterales de la quimio, la única certeza es que de momento lo que siento es un profundo cansancio casi cercano al sueño de marmota. Podría recluirme en una cama y estar todo el santo día dormido. ¿Es esto una depresión? Desde luego que espero que no lo sea. Basicamente porque yo no soy creyente en este tipo de transtornos y me rompería bastante los esquemas ser yo un deprimido. De todas formas, creo que en anteriores días ya había tratado el tema de una posible depresión. No se puede desestimar por completo, pero en estos momentos mi teoría andaría mas unida a la opción de un efecto secundario de abatimiento general, que de otra cosa.
El caso es que ya estoy metido de pleno en la recuperación. Todo está en marcha, tal como andaba deseando desde hacía meses, y ya sólo queda ir marcando los días en el calendario. Ir descontando como un preso su condena, hasta poder gozar de la libertad que proporciona la salud. Qué necesaria es la salud. Puedes tenerlo todo, pero si no estás bien para disfrutarlo no sirve para nada. Resulta una obviedad, pero cuando se dice sin haberlo observado de cerca, cuando se dice sin pensarlo, de carrerilla, pierde veracidad. No logras captar la magnitud de la salud y lo necesario de ella, hasta que la pierdes. Y es entonces cuando la valoras. Y aprecias su cuidado y condenas su maltrato. ¿Cuánto maltratamos nuestros cuerpos sin caer en el hecho tan real como la vida misma, de que cada pedacito de salud que perdemos es un día menos de vida que disfrutaremos? Cuando cada uno de nosotros se va dando cuenta, acostumbra a ser demasiado tarde.
Noto que mis palabras son algo pesimistas, pero es que mi situación no es la más apropiada para estar dando botes de alegría. Desde el primer momento pensé que me lo tomaría con mucho ánimo, pero me doy cuenta de que no es así. No sé si la quimio me ha dejado más chafado de lo que pensaba, o que el hecho de no poder hacer muchas de las cosas habituales en verano (y en invierno) como son salir por ahí a tomar algo o a echarnos unas risas con los amigos, ir a la playa, comer todo lo que me apetezca o incluso salir a la calle en horas de mucho sol, me está empezando a pasar factura en la cabeza, pero me noto tan atontado, que no es normal. Ni aún teniendo en cuenta la situación lo veo normal. O puede que sí. También hay que tener en cuenta que es el primer día y que andaba muy nervioso por ver cómo me afectaría la quimioterapia.
Físicamente estoy viendo que no me afecta tanto como pensaba. Más que nada ha sido a nivel anímico y algo de cansancio y pérdida de apetito, pero no es nada insuperable. De momento. Hay que ver cómo es la evolución. Lo único que tengo claro es que necesito tranquilidad e ir asimilando todo lo que creía que ya había asimilado. Ese es el mayor problema, que pensaba que mentalmente estaba mejor situado y me doy cuenta que me ha dado un bajón de moral terrible tras la primera quimio. Espero no atontarme aún más, poder variar el rumbo y subirme un poco yo sólo la moral. Aunque no creo que vaya a ser fácil, porque me siento pequeño.
Aunque estoy seguro de que esto va a ir bien. En estos momento ni yo mismo lo diría, porque no tengo ganas nada más que de tumbarme en el sofá a no hacer más que dejar pasar las horas, pero pensándolo bien, quizá estas líneas me hagan espabilarme ellas solas y el haber vuelto a escribir despues de tantos días me haga volver a tener una rutina y me empiece a espabilar. Porque lo necesito.

No hay comentarios: