miércoles, 30 de enero de 2008

30 de Enero 2008

Supongo que hacerme ilusiones de que alguno de los cuatro días que me quedan por meterme quimio en el cuerpo se evapore, es más ilusión que realidad. Sé que me quedan cuatro días aún y que todavía tendré suerte si cuando llegue el 18 de marzo no me tienen que seguir metiendo mierda en el cuerpo. Yo rezo cada día (algunas veces en sentido figurado y otras juntando las palmas de las manos y mirando hacia el cielo, como mandan los cánones) para que me cure de una vez por todas y recupere una vida que perdí allá por marzo-abril del año pasado.
Hoy no he tenido que ir a clase y me he tirado todo el día documentándome para una entrevista que tengo que hacer. Hoy me he sentido más periodista, porque a pesar de que ya he hecho alguna que otra entrevista por cortesía de mi querida revista [Ox]ígeno (alguna de ellas mítica, por cierto), esta vez le voy a hacer la entrevista a un peso pesado de la política. Un tema más serio. A ver qué me responde el presidente de Ciutadans, Albert Rivera. No puedo hacerle preguntas chorras, así que me estoy metiendo mucha caña con la política para no meter la pata. Por cierto, si alguien quiere hacerle alguna cuestión a este personaje que lo diga y si pasa el flitro del profesional (en este caso yo) le transmitiré vuestras inquietudes.
En general este trimestre noto que ya he progresado algo desde que llegué a la universidad. Es evidente que nadie se hace periodista en un día y que el proceso puede ser más o menos largo. Por lo menos ya estoy metido en el proceso, como yo quería. Ahora ya es cuestión de ir tachando fases, igual que con la quimio.
De una me quedan dos meses. De otra todavía año y medio. La diferencia es que el proceso de una y otra es bien diferente y mientras con una me dan ganas de vomitar y mi cuerpo se encuentra tan extraño que tranquilamente podría ser el de cualquier muerto viviente, el otro proceso en el que estoy metido me produce tal bienestar que ríete tú de lo que sentí cuando el Bernabeu coronó a Tamudo como campeón de copa por segunda vez. Y yo viéndolo a 30 metros de distancia. Épico.
No puedo decir que haya pasado un mal día. He estado metido de pleno en documentaciones periodísticas y apenas he levantado la cabeza del ordenador, así que tampoco he tenido tiempo de fijarme en si me encontraba mal o en pensar en lo desgraciado de mi situación. Ya he comentado muchas veces que el tener la mente en cosas que te satisfagan es elemental. Lástima que no siempre se logre. El periodismo lo logra en mi caso. Pues a darle caña entonces, que sólo soy un triste estudiante enfermo al que todavía le queda mucho camino por recorrer para llegar a donde quiere llegar. Laboralmente y en lo que a salud se refiere.

martes, 29 de enero de 2008

29 de Enero 2008

Ayer me hicieron el TAC de los seis meses. Y eso me lleva a pensar en una obviedad: ¡ya llevo seis meses liado con esto! Realmente llevo más, porque todas las pruebas que me hicieron al principio cuando no tenían ni idea de lo que era y luego ante la indecisión de qué tipo de linfoma era... lo mío ha sido esperar y esperar durante este pasado 2007. Espero que el 2008 no traiga más esperas.
He pensado muchas veces, con más ilusión que cabeza, que quizá este TAC diga que estoy ya curado, que los seis meses me han sacado a mi entrañable compañero H de lo más hondo de mis ganglios y que le diga adiós para siempre. Supongo que no caerá esa breva, pero por ilusionarme que no sea. Y como sea, madre mía como sea. Que tiemble el mundo, que renaceré de mi produnda oscuridad y me convertiré en cualquier cosa en la que no me haya podido convertir este pasado y maldito año.
No me encuentro ni especialmente mal ni especialmente bien. Es la sensación que desde hace semanas me acompaña de no estar bien, es evidente que mi cuerpo no es el mismo, pero tampoco estar fatal como para suicidarme sin remedio. Voy sobreviviendo, aunque sobre todo con más pena que gloria. Como si me costara moverme, arrancarme, ponerle ganas a cualquier cosa que haga. Algunos lo llamarían depresión, pero yo nunca he creído en ese término, así que no voy a empezar a hacerlo a estas alturas. Sobre todo porque ahora es cuando menos me conviene darle credibilidad.
Por eso intento no descentrarme de lo que me debe ocupar con todas mis fuerzas en el 2008, el periodismo. Voy haciendo todos los trabajos, de momento con buenos resultados, y voy a intentar luchar por colocarme entre los primeros de mi clase en lo que a notas se refiere. Otra cosa es que lo consiga, porque aunque en la clase de redacción creo que soy el que más nota ha sacado de las dos pruebas que nos ha dado corregida, es evidente que ese es mi punto fuerte y que en los exámenes hay chavales muy pero que muy aplicados en mi clase que no sé que puñeteras técnicas de estudio deben tener, pero sólo les falta aprenderse la página del libro en la que se encuentra cada cosa. ¡Qué cosas! Otros memorizan 2000 numeros en 3 segundos y salen en el Guiness. Yo casi que me conformo con que vuelva a bajar el Euribor.
Cada día me apetece menos hablar de la enfermedad. No sé muy bien por qué motivo. Seguramente sea porque estoy realmente muy harto de llevar tanto tiempo, seis meses no es poco, pero también puede ser por lo que comentaba antes de que mi cuerpo se siente extraño. Me han metido ya muchos agentes externos y me han aniquilado... cualquiera sabe lo que me han aniquilado por dentro. El caso es que yo noto que el mecanismo de mi organismo no funciona como un reloj suizo. De ahí mi impuntualidad. ¿Víctor no tendrás tu algo así? No creo, lo suyo es de nacimiento.
Al notar que las sensaciones de mi interior no son las habituales, mi humor no es siempre el mismo, ni siquiera es constante. Mis reacciones no son uniformes ni tampoco las que podrían esperarse de mí muchas veces. No quiero disculparme ni exculparme por cualquier cosa rara que haga, pero sí que sé que estoy deseando que todo se acabe para volver a la normalidad de cualquier tío de 30 tacos recien cumplidos al que ni siquiera ha tenido la oportunidad de pasar la depresión del cambio del 2 al 3 por estar metido en movidas de mayor trascendencia. Dejadme vivir mi crisis de los 30, por favor, quiero ser como el resto. Y estar triste por las mismas cosas que todos y reir por lo mismo que todos.
Lástima que me haya tocado vivir algo que nadie debería vivir a esta edad. Quizá nadie lo debería vivir a ninguna edad, pero todos moriremos tarde o temprano y si ves tu hora llegar en la vejez, o pasas problemas de salud a edad avanzada, puedes comprenderlo mejor que si te pasa mientras estas metido en una clase universitaria repleta de chavales de 22 años. Mira por donde que hasta me llevo bien con el culé que el primer día de clase me tocó tanto los huevos. Casualidades de la vida del estudiante.

jueves, 17 de enero de 2008

17 de Enero 2007

La decimosegunda quimio ya es historia. Ya me la han puesto y ahora estoy empezando a sufrir sus consecuencias: dolor de barriga y cierta sensación de angustia. Espero que no dure mucho porque esta vez mi enfermera particular me ha dicho que tiene la sensación de que la cosa va a ir mejor. Ya veremos.
Por lo que a fuerzas mentales se refiere hoy ando mejor que en los últimos tiempos. Todavia me dura el subidón de anoche cuando decidí echarle más huevos al asunto. Hoy he puesto sobre la mesa mi pareja testicular y me ha servido para aguantar con entereza unas dos horas de quimio. Al final he acabado trallando sobre la bolsa que me habían dado por si las moscas. Creo que voy a vomitar en todas las sesiones que me quedan y que los esfuerzos van a ir más bien dirigidos al previo y al post.
Me duele la barriga en este justo momento pero espero que no me dure mucho y mañana pueda estar minimamente decente para ir a clase, porque es importante y no me la quiero perder. Lo más probable es que no ande muy fino y deba campanear como un campeón, pero la intención es lo que cuenta. Lo de ir a cenar el sabado con los coleguillas ya es otro asunto. A ver mi estado físico.
Y es que las cenas de los findes son uno de los puntales que me dan algo de oxígeno en mi vida. Aunque no esté a tope me hace mucho bien bajarme y echarnos unas risas. Y de paso aprender. Como el concepto "enrollarse con alguien por cortesía". Un gran amigo me enseñó el pasado sábado este concepto completamente novedoso para mí. Su significado es evidente pero para los más cortitos voy a extenderme un poco.
Una chica a la que tú no le tirarías la caña en condiciones normales te viene y te lo pone a huevo. Ella es evidente que quiere tema pero a ti ni te va ni te viene. Estás con cero grados. Pero la chica no te cae mal, es más simpatizas con ella, así que decides no decirle que no y te dejas llevar más que nada por tu buena disposición para con ella. Vendría a ser algo así como una acitud cortés, como si fueras un gentleman inglés, pero sin paraguas y bombín. No le niegas el pan a la chica y accedes movido por la cortesía a enrollarte con ella.
La cortesía en el sexo creo que da para mucho y con el tiempo iré desarrollando teorías que todos compartiremos y que incluso podemos llegar a debatir. De momento voy a dejarlo aquí para profundizar más en mi mente. Tampoco me encuentro con ganas de más, que tengo el estómago revuelto y tengo que guardar fuerzas para mañana estar a tope y poder ir a clase. la dura vida del estudiante enfermo.

miércoles, 16 de enero de 2008

16 de Enero 2008

El 2008 no parece que me haya traido mucha energía. Todo el mundo me dice que me ve bien y que lo llevo todo con mucha fuerza y aguante, pero todo es un espejismo. Que esté bien cuando hablo con alguien o que no se me vea llorando desconsolado en las esquinas no quiere decir que realmente no esté llorando desconsolado en las esquinas. Pero es evidente que no me voy a tirar a llorar en el hombro de todo aquel que me pregunte por mi estado de salud.
Sé que el 2008 será un buen año. La cosecha no sé si promete o no, pero mi paladar me dice que será época de alegrías y que mi suerte cambiará. O eso es al menos lo que espero. Tampoco es que me haya planteado muchas cosas para este nuevo periodo, pero al menos me conformo con que la salud me acompañe. Aunque tengo que reconocer que por primera vez en mi vida, mientras me tomaba las uvas pensé un par de deseos para el nuevo año. A ver qué nos trae el destino.
Mañana me ponen la quimio numero 12. Si echo la mirada atrás parece que fue ayer cuando el 7 de agosto empezaba este quebradero de cabeza. La pena es que no fue ayer y que ya llevo mucho tute en el cuerpo. Y mucho sufrimiento mental. Porque ahora de lo que estoy más débil, mucho más que de fuerzas, es de entereza mental. Estoy muy cansado de ánimo y empiezo a flaquear por los cuatro costados. Intento hacerme el fuerte e ir a lo mío. Centrarme en la uni, en mi casa, mi novia, mis amigos, mi familia y en las cosas buenas que durante toda mi vida me han acompañado, pero se me hace muy difícil continuar. La cuesta cada vez es más empinada y mi pedaleo se hace más y más cansino. No tengo ni idea de si estoy en el Alpe d'Huez o en una calle de Santa Coloma, pero esta subida parece no tener fin. (supongo que Santa Coloma no es porque no veo no chinos ni moros, así que debe ser Alpe d'Huez)
Después de un mes sin escribir hoy he recibido un correo que me ha emocionado mucho y gracias al que he espabilado bastante y he logrado salir del letargo que me estaba adormeciendo. Supongo que cuando estás bajo de moral no te apetece hacer ni siquiera lo que te apetece hacer siempre, que en mi caso como ya sabeis es escribir. Es curioso que me costara tanto ponerme y que no haya sido hasta que un amigo me ha abierto los ojos que he vuelto a mis rutinas. Al menos a las rutinas que me hacen sentirme bien. Porque yo soy fiel seguidor de las rutinas. Hoy escribo para no romper rutinas. Ni las mías ni las de otros. Sobre todo las de otros.
No puedo dejar de comentar los resultados en la uni. Para que veamos, y me incluyo yo también en el grupo humano de ojeadores que deben verlo, que no todo son malas noticias. Todo aprobado y una media de 7,4 entre todas las asignaturas. A toro pasado creo que la nota se queda corta y que debería haber sacado algo más, pero ¿quién me iba a decir hace seis meses que sacaría esas notas el primer trimestre, después de 4 o 5 años lejos de las aulas y sobre todo en mi estado? Hubiera firmado con los ojos cerrados.
Hoy me ha servido de mucho. Creo que a partir de ahora voy a intentar que mi moral suba y que mi ánimo se fortalezca. Tengo que dar un puñetazo en la mesa y afrontar los dos meses que me quedan con la mayor entereza posible. Hoy alguien ha dado el puñetazo por mi y la siesta de mis testículos ha finalizado. Voy a echarle un par de pelotas, por la cuenta que me trae, y a no dejar que me pueda la desesperación de casi medio año de fusilamiento de venas.
Gracias David.