domingo, 1 de julio de 2007

1 de Julio de 2007

Ayer pasé el día más jodido desde que me operaron. No sé si es que dormí mal (¿dormir? ¿qué es eso?) o que me impresionó verme las 11 grapas en el cuello. Sí, ya lo sé. Un cagueta como yo, que veo una gota de sangre y ya me entra la diarrea más líquida a este lado del Mediterraneo, no debería jugarse mi futura integridad psicológica viendo las cicatrices de mi cuerpo. Sobre todo si todavía están abiertas. Pero la curiosidad mató al gato. Por suerte yo no soy un gato y estoy vivo. Para recordarmelo hoy me he tatuado en la pierna la palabra inmortal en letras japonesas. Mi primo Paco, un autentico maestro tatuador, me ha hecho un fino trabajo y aparte de hacerme ver las estrellas (confirmo que cuando llega al tobillo duele bastante) me ha dejado muy satisfecho. Artísticamente hablando, por supuesto.
Cada día me doy cuenta con mayor seguridad, que esto va a ratos. Y por "esto" entiendo mi humor y mi dolor, y por "ratos" entiendo lo mismo que cualquiera entendería, un rato. Me duele, me deja de doler. Estoy bien, estoy mal. A veces encuentro una posición perfecta en el sofá. Otras veces me tiro dos horas para que no me moleste el cuello. Si mi cordura se encontraba en entredicho desde que Pagliuca se comió ese gol en Wembley (Gianluca, nunca te perdonaré que no te pararas esa falta) ahora no hay duda de que enloquecer más, no es posible. Es completamente imposible que me vuelva más loco. Lo único bueno del caso es que la locura a veces me relaja, porque me permite hacerme el loco, nunca mejor dicho, y restarle importancia a todo. La otra opción es nacionalizarme sueco, pero Carod no me perdonaría que hubiera un catalán menos.
Creo que de la enfermedad estoy hablando poco hoy. No sé si es que no me apetece mucho pensar en ella, o que como hoy no me he encontrado mal del todo y he estado liado con lo del tattoo y todo eso, casi ni he pensado. Aunque no es factible que ese casi desaparezca y deje de pensar por completo. No creo que fuese ni bueno, desentenderse de todo. Nunca dejo de tener presente lo que tengo y soy consciente de ello. Otra cosa es que me sepa inmortal, no lo digo yo, lo dice el tattoo, y sepa que el pringao del Hodgkin lleva las de perder.