Tengo las venas hecas polvo. Si hace tiempo que me lo venía temiendo, ahora ya no hay ninguna duda posible. Las tengo en las últimas. No sé qué me deben meter por ellas, pero las tengo a punto de explotar. Me hierven por dentro. Y no es una metáfora. Noto como si llevaran ácido dentro y me raspan cada vez que me las toco.
Noto que el antebrazo derecho, desde la muñeca hasta el codo, me corre algo por dentro que me duele. Como se se hubiera agarrado a los músculos y me diera pellizcos. No es el mismo dolor que tuve en los brazos hace unas semanas. Ahora es otra sensación. Ni mejor ni peor, pero igual de dolorosa. Manda huevos. Sensaciones diferentes, igual dolor. Eso que no falte, a ver si lo voy a echar de menos.
Por lo demás ando concentrandome en la proxima sesión, pensando y casi rezando para que no me afecte demasiado. Faltan 10 días para que se cumplan cuatro meses desde que empecé en el mundillo apasionante de la quimioterapia. Ergo, me quedan otros cuatro. La matemática nunca engaña. A no ser que la panadera te quiera timar con el cambio. Siempre con el máximo respeto para el colectivo de panaderos. Sobre todo si es culé. Que la susceptibilidad es muy libre.
La verdad que para ser la semana en la que me debería encontrar bien, no estoy demasiado bien. Quizá es que la semana que no me pongo quimio ya me pienso por sistema que voy a estar corriendo maratones, y tampoco es eso. Como mucho los cien lisos cuando le robo el periodico al quiosquero y esprinto hasta casa. Si el vaquilla levantara la cabeza que orgulloso estaría. Lástima que conduzco con carnet. O carné, que si fuera madrileño me haría ilusión hablar así. Y diría Madrí. Qué apasionante es la economía del lenguaje.
Me temo que tengo demasiadas cosas en la cabeza y demasiados deberes y trabajos como para exprimirme la cabeza hoy y poner algo ingenioso aquí. Tampoco me apetece demasiado hablar sobre lo mal que tengo los brazos. Bueno, de hecho creo que ya lo he hecho y tampoco hay que alargar demasiado los temas porque si no el personal se me duerme y si pierdo lectores pierdo negocio. Que yo al fin y al cabo necesito panoja como todos. Aunque sea un pobre estudiante sin un euro.
Porque no olvidemos que yo soy un paupérrimo estudiante que no tiene donde caerse muerto, sin trabajo y sin saber tocar al menos el acordeón para asociarme con un rumano y montar un show en el metro. Seguro que sacábamos unas perrillas. Aunque siempre me quedará el noble arte de los trileros. Es curioso ver como los rumanos se han adueñado del negocio trilero. Creo que es denunciable por monopolio. Están haciendo tapón para que no salgan jovenes promesas nacinales que despunten en esa disciplina. Como se entere Carod que los jóvenes catalanes no pueden introducirse en el mundillo de los trileros porque los rumanos son unos abusones se van a enterar. Los manda a todos a Italia. Otra cosa es que los acepten allí.
Creo que es la primera vez que he hablado en el blog de algo político. Creo que debería continuar la tradición y seguir diciendo chorradas al margen de la política porque no creo que hagan tanta gracia. Bueno, si fuera Toni Soler igual si, pero lo mio es hablar de banalidades y acabar sólo y viejo en un banco de un parque dándoles de comer a las palomas y beniendo Don Simón en tetabrick. Los grandes placeres siempre se encuentran en cosas pequeñas.
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