lunes, 20 de agosto de 2007

20 de Agosto 2007

He recobrado algo de energía. Tengo la sensación de que en los dos últimos días me encuentro con algo más de ganas y menos miedo ante la temida segunda sesión de quimio. Tampoco es que esté como un loco, pero sí que es cierto que ando menos cagado y, no diría que confiado, pero sí con menos nervios y la barriga ligeramente estabilizada.

Ya veremos cómo me va mañana. Sólo de pensarlo ya se me revuelve todo, así que por lo que veo, la relativa tranquilidad en estas pasadas 48 horas, más bien es debida a que he conseguido quitármela de la cabeza en la medida de lo posible, más que al hecho de haberle perdido el miedo. Eso sí que no sucede. Le tengo muchísimo respeto a la quimio y a lo que me puede hacer pasar o sufrir.

Tampoco me quiero poner en plan pesimista ni catastrofista, pero no dejo de temerla. Espero que todo sea fruto de mi imaginación y que al final del cuento, los temores fueran infundados y todo quede en un simple estado de cague pasajero que ya pasó sin consecuencias. Sería un final feliz para mi historia. Recuperarme de lo mío y que durante el proceso no sufriera en exceso. ya veremos. Mañana te lo cuento. O mejor el miercoles o el jueves, que son los días que me dan miedo, ya que el martes cuando vuelva de perforarme las venas con la maquinita, estaré a salvo por toda la trilla que me habran metido y seré inmune, pero los siguientes días son los peligrosos. Qué Dios nos coja confesados. Y que nos bendiga, ya de paso, como dirían en USA.

Hoy soy breve en mis escritos, porque de hecho noto que ahora mismo, a escasas horas de que tenga que ir al hospital, simplemente estoy en algo transitorio, como si el día de hoy no tuviera importancia y sólo fuera un obstáculo que hay que superar para llegar a mañana. Las horas que estoy viviendo, este justo instante mientras escribo estas letras, no es más que algo que debo vivir para llegar a mañana, así que lo viviré lo más rápido que pueda (a una velocidad de 60 segundos por minuto) con la sensación de que son horas sin importancia. De relleno. Acompañantes hasta que llegue mañana.

Y es que hay muchos días en la vida donde tienes esa sensación. La de que son días sin importancia, donde no hay nada más que hacer que dejar que pasen sin pena ni gloria. Es desprestigiar el valor de esos días, pero decir loc ontrario sería mentir, y otorgarles una importancia que realmente no tienen, sería mentir como un bellaco. Y no estoy para mentir a estas alturas. Dejo las mentiras para los que prefieren jugar con la gente, o consigo mismo, y engañarlos, o engañarse, sin necesidad de remordimientos. Qué mala gente. Y qué mala uva. Pero yo prefiero no mentir, así que le digo claramente al día de hoy, que ha sido de relleno y que no pasará a la historia de días importantes, ni al apartado de mi memoria donde se recuerdan los días que requieren ser recordados. Algo así como un Hall of Fame de días. Pues hoy no entrará en el Hall of Fame. Lo siento por ti, 20 de agosto, pero no te voy a decir ya te llamaré, si no va a ser así.

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