jueves, 5 de julio de 2007

5 de Julio de 2007

Las cosas empiezan a estar un poco más claras. No del todo, porque los resultados de mis biopsias tienen el sindrome de la Sagrada Familia y tardan millones de años en llegar, pero sí que me han asegurado casi con toda probabilidad de no errar, que tengo un linfoma de Hodgkin en una fase bastante inicial. Muy peculiar, como ya me apuntaron en su momento, ya que se ha presentado a través de la piel y ni me ha dado síntomas, pero un Hodgkin al fin y al cabo.
La doctora me ha asegurado que se cura. Eso es muy importante y sobre todo me ha animado mucho, ya que no me ha dicho que hay probabilidades de curarse, sino que se cura. Dado que los médicos no son muy dados a estas alegrías, pienso que ellos deben tener bastante controlado el tema como para que se muestre tan segura. Además mis analíticas salen todas correctas, por lo que respecta a defensas e incluso a virus. Una cosa que me alivia, por cierto, ya que últimamente con mi paranoia mental había empezado a sopesar la posibilidad de que tuviera el sida o algún otro virus así, y esa hubiera sido la causa del Hodgkin.
He estado dándole vueltas al por qué de la aparición de la enfermedad. He leído que las causas no están nada claras y que los motivos suelen ser la aparción de virus tipo sida, la exposición a pesticidas o herbicidas o algo así, a lo que yo no he estado expuesto en mi vida y no sé que otras causas que tampoco cumplía y que no recuerdo. Ahora que me han confirmado que no tengo el sida (mi paranoia no tiene límite), veo como algo absurdo buscar el motivo de la aparición del Hodgkin. Yo no soy el doctor House y lo único que me importa es curarme. Mientras se vaya, no me importa saber cómo vino. Lo de dejen entrar antes de salir espero que no se vuelva a cumplir en mi organismo nunca más.
El martes que viene tengo visita y ya me confirmarán lo que hoy practicamente me han confirmado. El miércoles seguramente empezaré la quimio y por fin habrá arrancado todo de una vez. No me importa sentirme mal o que se me caiga el pelo. Lo de vomitar ni que decir tiene que me trae sin cuidado. Cuantas esquinas me han visto vomitar, que diría en una de sus canciones el señor Javier Ibarra, también conocido como Kase.O, auténtico dios del rap. Con la de potadas que he soltado en noches de borrachera, qué más da unas cuantas más. Podré soportar el mal trago durante seis meses si luego me quedo sano. Porque ese el el objetivo: sanar.
Otro de los posibles efectos de la quimio, ya comentado en días anteriores, es el de la esterilidad. Nos han comentado que no tiene por qué darse el caso y que es minoritario en el número de pacientes donde sucede, pero que para prevenir, es mejor donar semen y curarse en salud. Ha quedado clara mi intención de ser padre en el futuro y traer unos cuantos pericos a este maltrecho mundo culé, más que nada para que lleven la contraria, pero desde que me enteré de la posibilidad de quedarme estéril, mi instinto paternal se ha agudizado muchisimo más. Si nuestras posibilidades laborales y económicas fueran las idóneas creo que sería incluso el momento. Antes de empezar la quimio. Yo tengo puntería y no me hace falta más que un buen intento. ¡Pam! Y el óvulo fecundado. Soy un francotirador de espermatozoides, no necesito segundas oportunidades. Pero no se dan las circunstancias requeridas y deberé congelar a mis muchachos, como si fueran Walt Disney, para que resuciten cuando se les necesite. Sé que lo darán todo por mí y que acudirán a mi llamada como locos. Son rápidos. Como Ben Johnson en Seul '88. Qué gran exhibición de velocidad. Seguro que mis espermatozoides llegarán a a meta como él, levantando la mano y saludando a la grada.
El gran momento de la donación será el lunes. Creo que me voy a abstener de comentar la jugada hasta que no me ponga manos a la obra, nunca mejor dicho. Una vez que se lleve a cabo el tema y que saque un aprobado en trabajos manuales, ya podré hacer cachondeo a lo de pajearme y volcar mis futuros vástagos en un bote de plástico. Ni que decir tiene que tendré que pensar en mi adorada novia en el momento del acto, ya que sería triste que mis hijos nacieran de una paja pensando en Jessica Biel o Scarlett Johanson. O eso es al menos lo que me ha advertido Inma.