lunes, 4 de febrero de 2008

Lunes 4 de Febrero

Mañana me dan los resultados del TAC y estoy bastante nervioso. No alcanzo a saber exactamente por qué estoy nervioso, porque estoy bastante convencido de que me dirán que voy mejor pero que tengo que acabar con el mes y medio que me queda de quimio. Claro que de lo que yo piense a lo que realmente suceda es posible que algo difiera. Y siempre tengo una pequeña esperanza de que sea para mejor. Aunque mi pesimismo siempre me acompañe.
LLevo todo el día con dolor de barriga. Los nervios no perdonan. Al principio creí que era mi castigado cuerpo que volvía a hacer de las suyas, pero mi enfermera particular me ha abierto los ojos. Mi alterado sistema nervioso sí que no deja pasar ni una oportunidad de saludar. Toma dolor de barriga. Y eso que me estoy atiborrando a omeprazoles. De esta salgo experto en farmacología. Sandra búscame pluriempleo, que por lo menos el horario es bueno.
Anoche me dormí a las 5 de la mañana y como es lógico hoy no podía con los gallumbos. He sido una sombra de la sombra que acostumbro a ser. Por la tarde ni he podido ir a clase. Me caía de sueño. Eso sí, luego a la última hora he ido a un ciclo de cine chicano al que me he apuntado que desde aquí aprovecho para recomendar porque de momento el primer día me ha gustado mucho. Además como hablan spanglish así aprovecho para afinar mi oído con el bonito idioma de los yankis por si tengo que exiliarme de forma repentina en USA.
Sigo sin notarme mentalmente muy entero. Como si a pesar de ser consciente de lo que está pasando y de que es algo pasajero que tarde o temprano se irá igual que vino, no termino de remontar el vuelo pese a que ya queda poco de este suplicio. A veces pienso que espero que esto no me deje mella, y no son pensamientos tontos, realmente lo pienso, porque creo que después de todo esto cabe la posibilidad de que no vuelva a ser el mismo. Es posible que un trance de esta magnitud te haga cambiar tu forma de ser o de comportarte.
Yo hasta ahora estaba bastante contento con como era. Puede que no todos pensarais igual y ahora os frotéis las manos esperando ver un Marcos nuevo, pero yo era feliz con mi personalidad y no me gustaría perderla. Soy conservador por lo que respecta a las personalidades. De izquierdas por lo que respecta a la política, de derechas cuando se habla de la conservación de la personalidad de Marcos.
Camuflo mis frases con gilipolleces pero no deja de ser importante para mí todo lo que escribo. Realmente me preocupa. Porque noto como si hubiera perdido las ganas de todo. Incluso la ilusiñon, la fuerza que te lleva a hacer cosas. Será eso que tanto me repito ultimamente: es pasajero, pero el pasajerismo este que ya lleva casi un año le agota la paciencia a cualquier hijo de vecino. Y yo de paciencia no sé si nunca fui demasiado sobrado.