Mis brazos siguen doliéndome y mi ánimo con respecto a todo lo que se refiere a H no mejora demasiado, pero al menos en otros ámbitos me he llevado una alegría que me ha subido la moral que no depende exclusivamente de mi estado físico. Es difícil separar qué depende y qué no depende de la enfermedad. Sobre todo siendo yo una persona a la que le cuesta separar las cosas, ya que creo que la vida está relacionada en todos los niveles. Pero hay ocasiones en las que lo separas todo. Y esta es una de ellas. No sé si es mejor o peor, pero intento separar para que no todo dependa de la enfermedad. Así al menos me permito el lujo de alegrarme cuando me dan alguna alegría y no estar siempre vendido a los dolores de barriga o a los más recientes de brazos.
Soy consciente de que me estoy sometiendo a un desgaste físico importante. La universidad me ocupa casi todo el día y cuando llego a casa tengo que hacer bastantes trabajos. No dejo nada para mañana. Tanto si se trata de leer libros como de escribir cualquier noticia o comentario. Y estoy orgulloso de ser un estudiante modelo como no lo había sido nunca. Me hace ilusión ser un empollón. Me seduce la figura del empollón. No como algo real, sinó como un personaje romántico que dedica su vida a zambullirse en los libros hasta generar odio entre los que lo rodean por no ser capaz de separar su vida de la de los estudios.
Yo por suerte encuentro felicidad en más cosas que en la universidad, aunque allí encuentro bastante pudiendo redactar y aprender como un loco. Pero entiendo que haya personajes que por las circunstancias que sean no encuentran más alicientes en sus vidas que convertirse en expertos en alguna materia. Esto entronca con otra figura que históricamente también me ha seducido desde siempre: la del experto. ¿Quién no ha soñado alguna vez que le llamen en un juicio para testificar como experto en cualquier materia? No contesteis todos a la vez, ya lo sé. Todos lo habeis deseado alguna vez. Lógico. Aunque os lo calleis por vergüenza. ¡Salid a las calles y convertiros en expertos!
Todo esto venía a que le dedico muchas horas a la universidad, y por consiguiente muchos esfuerzos, con lo que junto al hecho de que intento seguir viviendo igual que al principio, jugando a futbol, sin prestarle demasiado cuidado al cansancio, ha acabado por pasarme factura. Hoy soy un poco más consciente que ayer de que lo mal que me encuentro físicamente puede que sea porque no estoy dándome las atenciones que debería hasta que el cuerpo peta y me empieza a doler todo. Voy a tener que empezar a verme como un enfermo, por lo menos mientras dure el tratamiento, y todas las licencias que me había consentido se van a ir recortando. Espero notar las mejoras en poco tiempo. Y espero que no se merme mi buen humor.