¡Alegraos por mí! Mañana es el gran día. Mañana diré bye bye a las agujas en mis brazos y por fin empezaré a considerarme una persona como el resto. Aunque hoy estaba pensándolo y pese a que parece que casi sea normal un cáncer o un tumor o enfermedades de este tipo que cada día escuchamos y las vemos a lo lejos, es jodido lo que me ha pasado. Muy jodido. Suerte que ya esta haciendo la maleta H y espero que no vuelva más.
Lo que me queda de vida seré una persona que ha estado enfermo. Eso me acompañará siempre y supongo que esta experiencia me hará afrontar la vida de otra forma. No sé cómo la voy a afrontar a partir de ahora, si voy a vivir todos los días como si pudiera ser el último o si voy a cuidarme para poder estar el máximo tiempo posible en el mundo de los vivos. No tengo ni idea. Ya se irá viendo a medida que los días vayan pasando.
De momento sé que hoy estoy con energía. Nervioso, pero con energía y fuerza. Muchas ganas de ir mañana al hospital y ventilarme a esta puñetera enfermedad que me ha hecho la vida imposible durante un año. No recuerdo cuando fue la última vez en la que me encontré bien de verdad. Plenamente al 100%. O cuándo jugué el último partido de fútbol. Poco a poco iré recuperando sensaciones y actividades.
No sé si hoy podré dormir mucho. Sé que mañana vomitaré, pero eso ya no me importa. Seguramente echaré las potas saludando al tendido, feliz y contento porque ya me queda poco en el convento (bonito pareado). Y menos mal que me queda poco, porque de lo contrario mis brazos se iban a quedar en nada. Las venas ya son cada vez más inencontrables y para encontrarmelas me hacen unas verdaderas sangrías. No digo que sea por incapacidad, porque la verdad es que las enfermeras me tratan muy bien y se preocupan de hacerme el menor daño posible. Pero igualmente me lo hacen. Aunque no me quejo. Y mañana menos.
Hoy he ido a hacerme el análisis previo y me han hecho un daño que flipas, pero ni lo he notado, El poder de la mente. O de la alegría. Había una enfermera jovencita que no tenía mucha idea. Me ha pinchado con una jeringuilla que nunca la habían utilizado hasta ahora las que me pinchan siempre. No sé si se habrá equivocado, pero el caso es que me ha empezado a hacer otra carnicería de las que me suelen hacer. Esto me ha llevado a pensar que es preferible una carnicera pureta a una joven, porque la otra me hace daño pero ya estoy más o menos acostumbrado, pero si la de hoy me coge a mitad de tratamiento en lugar de al final y sin estar alegre, me hubiera hecho ver las estrellas. Por tanto, si tenéis que elegir entre carnicera joven o pureta, elegid siempre la más mayor aunque la otra esté muy buena. Con el dolor no se juega.
Bueno, resumiendo, que el día 18 de marzo a las 12:30 más o menos espero que os acordéis de mí porque estaré empezando mi última sesión. Y a las 15:00 podéis gritar tan fuerte como podáis porque ya seré libre. Por fin. Ni me lo creo aún. Hasta que no me empiece a encontrar bien del todo dudo que me crea totalmente que la libertad me coge de la mano para salir a pasear. Habrá que ver si se deja tocar algo más que la mano.