sábado, 7 de julio de 2007

7 de Julio de 2007

Estoy más o menos feliz. El cuello me empieza a doler menos y pese a que hoy mi equipo ha perdido la final de la liga y nos hemos tenido que conformar con un pésimo subcampeonato, me he permitido el lujo de saltar al campo unos 10 minutillos al final del partido. Lo gracioso del tema es que incluso diría que he jugado bien. No he podido hacer nada para evitar la derrota, pero me he encontrado bien físicamente y por momentos he olvidado el dolor de la raja. Y es que a veces el dolor es más psíquico que físico. De lo contrario me hubiera dolido mientras jugaba y me movía, con bastante cuidado por cierto, sobre el cesped. Pero no me ha dolido. Quizá soy un quejica. Quizá Dios me ha dado unos minutos de tregua para que condujera a este grupo de amiguetes que responden al nombre de Barcirole hacia la victoria. Lástima que unos minutos no bastaran. Hubiera necesitado un par de horas para marcar un gol. Quizá más. Hemos tenido mala suerte, porque merecimos la victoria. Somos los campeones morales. Y yo más, porque ahora tengo la sensación de que me duele menos.
El caso es que el dolor a veces se nos mete entre ceja y ceja y si no dejas de pensar en él, no deja de dolerte. A la que te distraes o haces algo que te ocupa la mente, el dolor parece que ya no es tan fuerte. Voy a dedicarme a meter barcos en botellas de Ballantine's, a ver si se me alivia el asunto. Lo malo es que tendré que vaciarlas y yo no puedo beber. Vaya, creo que tendré que obligar a mis amigos a que se las beban. Supongo que harán ese esfuerzo por la amistad. Ese gran esfuerzo que sería para ellos, abstemios por devoción. Madre mía, qué forma de afinar la ironía por culpa de no poder salir de juerga y que otros sí puedan. Ya me llegará mi momento, ahora toca esperar.
He estado pensando en lo que me ha jodido el puto Hodgkin. Me ha trastocado la vida por completo. Yo ya tenía unos planes en mente: seguir trabajando junio y julio y ganar bastante pasta, porque iban a ser dos meses de bastante trabajo y me iban a pagar bastante,. Luego estar agosto mirando si podía hacer algo más por alguna parte, en caso de que mi novia no tuviera vacaciones, y en septiembre ya pillar el paro y empezar la universidad. De un plumazo todo a la basura. Nada de lo que tenía en mente se ha podido realizar.
Me paso los días leyendo, o viendo la serie 24 horas, que por cierto mi primo Sergio me ha dejado la 1ª y 2ª temporada y estoy bastante enganchado. A veces escribo la novela que tengo a medias, pero ultimamente ni eso, ya que desde la operación estoy en un parón creativo, como el cine americano, que sólo copia cómics de medio pelo (Locus Amenus dixit, miembro de Duo Kie). Mientras espero que mi inspiración, o más que nada mis ganas de ponerme vuelvan, voy escribiendo este blog, que igual me estoy pegando una matada criminal y no sé si la gente lo lee o no, porque como nadie deja comentarios ni nada, no tengo ni idea de la aceptación mundial que tiene. Pero realmente eso no me importa. Es mi forma de pasar revista al día. Además, Inma ultimamente trabaja más que nunca y está todos los días en el hospital y para colmo cuando llega a casa tiene otro enfermo más. ¡Hasta duerme con él! Si es que las enfermeras lo dan todo por sus pacientes.
Estoy mirando la copa de subcampeones que nos han dado. Yo no me siento subcampeón, al contrario, aunque hayamos perdido hoy estoy feliz porque he estado un rato en el campo y he jugado un poquito y me he quitado de encima la mentalidad de enfermo que parece que se me está poniendo. Creo que estoy bastante animado, pero es inevitable que la enfermedad esté conmigo, acompañándome siempre. Es lo que vengo escribiendo desde hace días, si no me rondara la cabeza 24 horas 7 días a la semana, no sería lógico. Que no es ninguna broma. Aunque hoy durante 10 minutos lo haya logrado.