martes, 25 de marzo de 2008

25 de Marzo 2008

Ya ha pasado la Semana Santa y hoy he empezado los exámenes. He estado estudiando todos los días y no he ido a ninguna parte. Tampoco es que me apeteciera demasiado porque no me he encontrado muy fino. Parece ser que se guardaban lo más duro para la despedida y me han roto por completo. Se ve que el bombazo final es de los que te destrozan definitivamente para que los lleves en tus pensamientos mucho tiempo a pesar de que no pases por el hospital.
Supongo que se debe a que ahora ya estoy en las últimas y que no aguanto nada. Las fuerzas escasean y mis pobres venas ya estan más destrozadas que Bagdad. Tengo las manos muy hinchadas y la muñeca izquierda casi no puedo doblarla. Las tres últimas sesiones me las han puesto en la mano izquierda porque ya no había manera de encontrarme las venas penetrables en ninguna parte del cuerpo. Por eso ahora lo acusan, pobrecillas ellas, que han tenido que soportar todo el peso del 2008 en sus cañerías.
Por el resto de cosas tampoco es que ande demasiado espabilado. No sé si es simple pesismismo o miedo a que me digan que la pesadilla no ha terminado, pero estoy dándole vueltas a la cabeza y me duelen algunas partes del cuello y del pecho. No sé si H se ha hecho fuerte de nuevo o no ha acabado de morir. De hecho estoy pensando que necesito que me hagan las pruebas ya porque cada día que pasa me planteo más seriamente si estoy o no definitivamente curado. Es una necesidad imperiosa saber o no si sigo siendo un enfermo o estoy sano como una lechuga.
Sé que la afición me dirá que son paranoias del hombre enfermo y que no tengo que preocuparme, pero me preocupo porque a pesar de que ya he acabado la quimio, no acabo de encontrarme bien. Es pronto, lo sé, y tengo que dejar pasar el tiempo para recuperarme, pero es que tengo tantas ganas de hacer vida normal, de jugar a futbo de salir por ahí hasta que el cuerpo aguante... en fin, que aún me queda esperar a coger el tono físico. Estoy como Ronaldinho, para que nos entendamos, fuera de forma.
Había pensado que me podía pasar que después de toda la tensión y las ganas de acabar, me viniera el bajón mental al hacer la última sesión. No me ha pasado exactamente eso, pero ha sido más que nada porque el bajón ha sido físico. Estoy mucho más cansado que normalmente y me duelen los brazos y las manos más que de costumbre. Esta vez es mental, pese a que también se ha barajado la posibilidad de que me estuviera haciendo el fuerte para aguantar como fuera y que una vez que he llegado a la meta me he desfondado siendo consciente de que ya no hay que hacer más esfuerzos. El problema es que todavía hay que aguantar.
Por lo menos tengo que aguantar hasta que me digan si ya soy una persona sana o un enfermo de por vida. También me ronda por la cabeza la opción de que una vez que te aparece una enfermeda de este tipo existe la posibilidad de que se sea más propenso a que se reproduzcan en otras partes del cuerpo. Ya sé que es una tontería pensarlo, pero en mi situación es fácil pensar tonterías. De hecho es más fácil pensar tonterías que cosas cuerdas. Aunque es probable que eso ya me sucediera antes de H.

1 comentario:

David Casas dijo...

Después de todo esto, que seas algo hipocondriaco es un efecto secundario de lo mas natural.

Animo e intenta estar distraído estos días, no te comas la olla y ya veras como todo a salido de PM.

Un fuerte abrazo!
David