Estoy en la recta final del tratamiento y de la universidad. Este trimestre se me ha hecho más duro pero a la vez más corto. En teoría no cuadra mucho que haya sido más corto en mis sensaciones (realmente ha durado lo mismo que el otro, 10 semanas) pero que esté muy quemado y con ganas de acabar todo. Supongo que bastante culpa de esas ganas de terminarlo es que al coincidir en el espacio-tiempo con mi otra gran ocupación, es decir, el archiconocido dr.H, una cosa va asociada a la otra y quiera perder de vista a ambos.
Cuando finiquite el trimestre habré finiquitado la mayor putada que me ha pasado hasta el momento. Sé que hay una opinión generalizada que piensa que mi peor momento fue cuando me subí tres veces seguidas en el Dragon Kahn y poté las tres, pero eso simplemente fue que no estaba en forma ni preparado psicológicamente. Lo de ahora ha sido con premeditación y alevosía. Cualquiera sabe cuánto llevaba H tocándome los ganglios. Seguro que bastante. Es el típico que actúa cuando cae la noche. Igual que Kuato. Cuando cae la noche es cuando Kuato se crece....
Tengo la impresión de que al estar tan metido en los líos de la uni, con todo el mogollón de cosas que tengo que hacer estos días antes del viernes y como no me encuentro mal del todo, estos días no voy a pensar mucho en la cuenta atrás. Sólo cuando me pase por aquí y comparta el amanecer con mi amigo David, que empiezo a pensar que es el único lector. Al abrir los ojos y pensar en estas líneas sabrás que hay un tío a punto de abandonar el colectivo de enfermos. Ahora tendré que mirar en cual me adscribo. Yo no puedo estar sin formar parte de un grupo. El sentimiento gremial me absorve. Quizá me infiltre en la culerada. Aunque mejor me lo repienso.
Mi mente lleva rato pensando que tenía que hacer algo, que una cosa me daba vueltas por la testa pero la h eolvidado. No logro recordar qué es. Puta quimio que me ha destrozado hasta las neuronas. Es lo bueno de haber ingerido tantos fármacos, que la culpa siempre se le puede achacar a la quimio. Si estoy más gordo, es la quimio, que me infla. Si cuando vuelva a tocar el balón no doy pie con bola y me convierto en el peor del equipo, culpa de la quimio que me ha destrozado el empeine. Si a la que me bebo dos pelotazos ya voy arrastrándome por los suelos como un borracho sin remedio, es que la quimio me ha restado la capacidad de ingerir alcohol en grandes dosis. Aunque yo nunca fui de esos. Creo. Porque no recuerdo haber estado noches enteras parado sin parar de beber en un bar. Claro que sí recuerdo días con dolor de cabeza y amnesia.
Esto me lleva a pensar que cuando me recupere la celebración se tendrá que materializar en forma de fiesta inacabable. Es probable que ese día me beba algún que otro cubata. No es seguro, pero me da la sensación que sí. Para olvidar el mal trago. Qué bonito me ha quedado relacionar el alcohol, los tragos y lo mal que lo he pasado. Si es que el que nace para juntador de palabras las cuadra hasta desde el water. Lo que no quiere decir que esté escribiendo con el portatil mientras hago de vientre. Sabeis que él nunca lo haría. tengo demasiada clase para escribir cagando. Aunque otra cosa es escribir mientras te estás cagando.
Hoy me despido de forma breve. Hasta mañana. Los motivos me los callo.
1 comentario:
Cuenta atrás y a despegar, nene, esto ya lo tienen finiquitado, como dices tú. Es parte ya del material anecdótico. El finde que viene no habrá quién te pare...
Aprovecho desde aquí para decirte que a H ya no le quedán más que ese último telediario y, joder, sólo queda mojarlo.
en la última sesión, llora, grita, haz lo que quieras porque es la última y total ya no les vas a ver el pelo al personal hospitalario. Es la última. Es la última. Qué bien suena eh?
Un abrazo
JAVI
Publicar un comentario